martes, 25 de octubre de 2011

MI INVESTIDURA COMO "CABALLERO DE LA ORDEN DEL CAMINO DE SANTIAGO". AÑO DEL SEÑOR 2011.

Hay momentos en la vida que por muy larga que sea, jamás se podrán olvidar. Estos son precisamente aquellos que formarán por y para siempre parte sustancial de la propia existencia de cada persona y que difícilmente se podrá desprender de ellos a lo largo de toda su existencia. Quiérase o no, estos momentos le acompañarán a uno permanentemente en su periplo vital. Al margen de aquellos recuerdos gratos de por si, hay otros que no siéndolo tanto, pero si de notable trascendencia, uno intentará por todos los medios que no caigan nunca en las brumas del olvido. En mi constante deambular durante no pocos años por ese viejo y secular Camino de Santiago, puede que intencionada y premeditadamente, me he ido impregnando de sus maravillosos rincones, de su grandiosa monumentalidad, de su enigmática sacralizad, de la belleza de sus paisajes, de sus ríos, de sus fuentes, de su polvo, de su sol, de sus calores, de sus fríos y sobre todo de sus gentes…; esas gentes a las que le he entregado lo mejor de mi, de la misma forma que ellas con su amable generosidad me devolvieron y me regalaron su amistad y su cariño. Gentes que me han robado el corazón para siempre, por las múltiples e innumerables muestras de afecto y solidaridad que me demostraron constantemente. Una solidaridad que en esta vieja senda se deja ver y sentir durante las veinticuatro horas del día en innumerables gestos en cada metro del camino. Siempre he ido a la zaga y en pos de esa eterna búsqueda, donde el ser humano muestra espontáneamente lo mejor de si mismo, lo he hecho con la firme esperanza de encontrar respuesta a las dudas e incógnitas que me han embargado durante toda mi vida. Ha sido una laboriosa y a veces ardua actividad, pero no por ello carente de satisfacciones y sobre todo y por encima de todo, sumamente gratificante. Muchas veces me ha embargado la duda, pero creo que al final he conseguido descifrar y resolver de una forma muy personal y particular lo que para mi es realmente el “halo jacobeo”, ese enigma que no es otra cosa que la máxima expresión de solidaridad, que nos envuelve sin excepción como si de un manto se tratara, a todos los que sienten con firmeza y convencimiento su condición de peregrino.
¡Cuánto tengo que agradecerle al viejo Camino de Santiago!

Siempre que me he desplazado a algún punto del Camino lo he hecho tomando notas en mi cuaderno de tapas de hule negro y casi siempre de una forma un tanto compulsiva y atropellada, aunque eso si, al final de cada jornada he procurado ordenarlas meticulosamente para de esta forma poder situarlas a la hora de relatar cualquier secuencia de interés. Del mismo modo siempre he llevado conmigo una máquina fotográfica de esas que no hace falta prepararlas y a las que solamente tienes que apretar ese botón mágico que hace que ella por si sola se encargue con su moderna tecnología de registrar ese paisaje o ese instante que uno desea eternizar. Creo que el hecho de llevar a cabo esta labor durante no pocos años, puedo aseguraros que en un principio no fue con ningún afán literario, más bien lo fui haciendo por mi afición a reseñar todo lo que sorprendentemente me iba deparando el trazado, lo cual sin pretenderlo como a muchos otros, me fue convirtiendo en una especie de cronista accidental del Camino. Eso si con una óptica muy particular. Y a pesar de los años, cada vez que me dejo caer por allí, sigo con la misma afición de antaño. Siempre hay alguien, clérigo o seglar, que te sorprende y te cuenta una historia novedosa que te aviva el interés y te permite elucubrar cualquier tipo de especulación.
¡Mis vivencias, mis historias, mis sensaciones las he procurado dejar plasmadas para siempre en mi libro Un Camino hacia Santiago!

Supe de la Orden del Camino de Santiago, hace aproximadamente unos cuatro o cinco años. Desde entonces procuré documentarme acerca de su labor y de su trayectoria. Cuanta más información recibía más me convencía su actividad. Así que a partir de ese momento fue para mi una fijación pertenecer a la misma. Hacerlo con la mejor intención de colaborar en su extraordinaria labor. Y fue precisamente a través de un familiar, que es miembro activo, el que me presentó y avaló mi candidatura para ser investido como Caballero de la Orden. De tal forma que el 22 de Julio del 2011, en la Iglesia del Santi Espíritu de Melide a las 20,30, después de “Velar Armas” me fue impuesto el “Escapulario” en un acto de gran recogimiento en el que finalizado el mismo tuvo lugar un excelente concierto y a continuación la celebración de la “Cena del Peregrino” en un céntrico hotel de la villa. A partir de ese momento me empecé a sentir un miembro más de la Orden.
El día siguiente 23 de Julio, desde primera hora el programa fue de lo más apretado, aunque también es bien cierto que fue de lo más sugerente.
A las 10 de la mañana en el Salón de Actos el Hostal de los Reyes Católicos tuvo lugar la presentación de mi libro “Un Camino hacia Santiago”. No pocas han sido las presentaciones que he realizado de esta obra; Madrid, León, Sahagún, Orense, Ponferrada, Pamplona y por último Santiago. En todas ellas la expectación y el cariño que me demostraron fue algo realmente indescriptible. Pero si algún sitio fue especial por muchas razones, este sin duda alguna ha sido Santiago de Compostela; aquí en la ciudad del Apóstol, en esta eterna ciudad en la que todo amante del Camino, desea dejar constancia de su paso, de percibir sus sensaciones, de hallar la respuesta a sus anhelos e incluso de recuperar su perdida devoción, fue donde precisamente tuve la oportunidad de llevar a cabo la presentación a la que me refiero. Si uno tuviese que elegir un marco en el que presentar un libro relativo al Camino, entre un amplio abanico de posibilidades, sin lugar a dudas el más adecuado, el más idóneo y por supuesto el más atractivo sería el Hostal de los Reyes Católicos, ese magno edificio que junto al Palacio de Raxoi, el Colegio de San Jerónimo y la Catedral conforman y delimitan la incomparable Plaza del Obradoiro.
Y fue precisamente allí y aquella hora, cuando Ignacio Balboa una persona brillante, culta y extraordinaria donde las haya, abrió el acto de la presentación, con una elocuencia cargada del más noble sentimiento de amistad hacia mi persona que yo jamás había oído a lo largo de mi vida. Un momento mágico donde su cuidada retórica causó una gran impresión en todo el auditorio, consiguiendo que el silencio lo inundara absolutamente todo. Los asistentes escuchaban atentos el magnífico discurso que Ignacio Balboa fue desgranando poco a poco en torno a mi persona y a mi obra. ¡Yo no me merezco tanto querido Ignacio!, ni muchísimo menos. Por eso desde estas páginas quiero dejar constancia de mi eterna amistad y de mi reconocimiento hacia ti, por tu enorme generosidad. ¡Gracias Ignacio, gracias de todo corazón!; jamás podré olvidar tus palabras.




El discurso que tenía preparado lo dejé para otra oportunidad, en aquel momento solo pude pronunciar unas palabras de agradecimiento hacia todos los asistentes y de una forma escueta pero muy especial, hacia Ignacio Balboa, él lo había inundado todo, su elocuencia nos dejó cautivados. El cierre del acto y de la presentación fueron llevadas a cabo por parte del Ministro de Industria y Comercio de la República Dominicana, Excmo. Sr. Manuel García Arevalo.
A continuación a las 12 de la mañana en la Catedral se celebró una misa oficiada por el Arzobispo, en la que el Vicepresidente de la República Dominicana, Excmo. Sr. Don Rafael Alburquerque realizó la “Ofrenda al Apóstol” en nombre de toda la Orden. El impresionante funcionamiento del Botafumeiro, ese incensario único en el mundo, que es manejado con gran maestría por los “tiraboleiros” puso fin al acto religioso.
En un lugar estratégicamente habilitado cerca de Melide los que este día íbamos a ser investidos Caballeros, procedimos a plantar un árbol a la vera misma del Camino de Santiago, para que con el paso del tiempo la sombra que proyecte de descanso y reconforte a futuros peregrinos. Desde allí nos desplazamos hasta O Pino donde realizamos una caminata hasta la “Carballeira de Santa Irene”, emulando de esta forma a los “concheiros”, que este día se desplazaban en buen número y con toda premura a visitar al Apóstol. Un ágape típico gallego a la sombra de un magnífico robledal, puso fin a la apretada mañana de este día.
Por la tarde tuvo lugar el Acto Solemne e Investidura de Caballeros en la Iglesia de Santo Domingo de Bonaval, ese monumental templo barroco que alberga los panteones de “Gallegos Ilustres”, como Rosalía de Castro, Alfredo Brañas, Ramón Cabanillas, Domingo Fontán, Francisco Asorey y Alfonso Rodríguez Castelao, cuyas almas vagan ordenadamente de un sitio a otro dejando en el ambiente el notable e inconfundible aroma de su galleguidad. En este marco arquitectónico de gran belleza y sobriedad, obra del arquitecto gallego Domingo de Andrade, fui investido Caballero de la Orden del Camino de Santiago, un momento que no olvidaré jamás cuando en un acto cargado de simbolismo y después de mi solemne juramento, me fue impuesta la capa, el bonete y la medalla alusivos a la Orden.






Una vez finalizado el hecho de la investidura, caminando como peregrinos que somos y ataviados con nuestros atributos de Caballeros de la Orden, por esas rúas santiagueras cargadas de historia y de arte, nos desplazamos hasta la Plaza del Obradoiro, y en el Palacio de Raxoi fuimos recibidos con la mejor de las bienvenidas por el Alcalde de Santiago de Compostela que vestía las mejores galas de un bello traje regional gallego.
Un concierto y una cena de gala en el Hostal de los Reyes Católicos, pusieron fin a estos dos días tan plenos y cargados de vivencias, días que si cien años viviera estarían presentes en mi recuerdo hasta el último instante de mi vida.
Los fuegos artificiales celebrando las vísperas de la festividad del Apóstol nos dijeron adiós, un adiós y un hasta siempre a esta Orden del Camino de Santiago, que desde hace años viene siendo santo y seña de una actividad febril en pro de cualquier iniciativa que beneficie o promocione todo lo relacionado con el Camino de Santiago. A partir de ahora, si cabe, mi entusiasmo y mi abnegación por el Camino tendrán un aliciente más. Mi juramento me obliga de por vida, a no dejar ni un solo día, que por lo menos mi mente transite desde lo alto de las estrellas a todo lo largo y ancho de esa Vía Láctea que tantas y tantas satisfacciones nos ha dejado a los millones de peregrinos que hemos hollado sus venerables piedras.










Y como siempre cuando las torres de su excelsa catedral se difuminaban en el horizonte, volviendo la cabeza escudriñé con la mirada su majestuoso perfil y como si de un murmullo se tratara fui repitiendo incesantemente: “Santiago, Santiago, cuando volveré”.

Por: LUIS YAÑEZ.

lunes, 1 de agosto de 2011

DOS MAESTROS FRENTE A FRENTE. UN DIA EN "LAS CONTENTAS"

Por regla general cuando las cosas tienen poso y cuajo, tienen el sabor de lo bueno y de lo auténtico; y si se hacen de verdad y sin tapujos de ningún tipo, necesariamente tienen que salir bien a la fuerza. La experiencia así nos lo ha dicho en infinidad de ocasiones a lo largo y ancho de la vida.


Lo que vimos y vivimos el pasado día 27 de Junio en la Finca Las Contentas, situada en esa bendita tierra segoviana entre la Granja de San Ildefonso y Torrecaballeros, fue algo muy dificil de describir, sino se hace con la fuerza y el impulso limpio del corazón y la nobleza del sentimiento.


Vamos a ver como puedo explicarlo.


En primer lugar y antes de "entrar en faena" tengo necesariamente que hacer una especialísima y cariñosa mención, a modo de paréntesis, a mi buen amigo José Antonio Marín, propietario de este extraordinario enclave cuya ubicación ya he citado anteriormente, al cual tenemos que darle las gracias por habernos abierto de par en par las puertas de su casa a todos aquellos amigos que quisieron estar presentes en un hecho realmente insólito, y que no fue otro que un espontáneo y sentido homenaje de la "gente del toro", de aficionados y de futuras figuras de la profesión a unos veteranos maestros como Andrés Vázquez y Andrés Hernando. Sin tu generosidad José Antonio, esto practicamente hubiera sido imposible.


Decirlo así parece que que fue algo normal, corriente o habitual; pues nada de eso, os lo puedo asegurar. En Las Contentas el 27 de Junio a las 13 horas, no precisamente una hora muy taurina, se callaron los grillos, las cigarras enmudecieron su monótono estridor, los pájaros amainaron su inquieto revoloteo y se posaron en los árboles más cercanos con sus ojos redondos y espectantes, las mariposas con sus alas multicolores engalanaron los tendidos de la recoleta plaza de la finca. Hasta la más insignificante criatura de Dios quería ser partícipe del evento. Todos sin excepción alguna querían ser espectadores de lo que allí estaba sucediendo. ¡Y vaya si lo vieron! ¡Todos pudimos verlo!


El silencio gritaba con su voz inaudible y en su demanda exigía calma y mutismo. La serenidad y el aplomo inundaban el ambiente. El asombro era otro componente del espectáculo.


Y de pronto, los vuelos de los capotes de los maestros Vázquez y Hernando recibieron como aplomados abanicos las enloquecidas embestidas de unas bravas vaquillas que salieron por el portón de los sustos de la recoleta plaza de Las Contentas.


Dos toreros que ya superan de largo los 70 años, dieron todo un recital de arte, de temple y de sabiduría, y de ese algo que te hace vibrar como si fuera un pellizco, y que solo los que han "mamao" muy de cerca el mundo del toro dicen que esto solamente puede verse de "pascuas en ramos". Un día como este, un inolvidable 27 de Junio del 2011, cuando unas figuras de la talla de Andrés Vázquez y Andrés Hernando, entran en trance y engarzan una tras otra verónicas y chicuelinas celestiales así como lentos y templados muletazos que solo aquellos maestros que han tenido una larga y fecunda trayectoria de éxitos, pueden ofrecer con un empaque y una serenidad semejantes.


Un sol de justicia caía de plano. El astro rey de la vieja Castilla en un cielo azul y limpio, como no podía ser de otra forma, lo iluminaba todo. Ni las moscas se movían. De los espectadores mejor no decir nada. Mudos y espectantes, ansiosos por ver lo que allí sucedería. Y al fin los dos maestros solos en el ruedo nos evocaron en el recuerdo sus tardes de gloria en los mas afamados cosos de nuestra piel de toro. Madrid, Sevilla, Pamplona, Bilbao y un largo etcétera de plazas donde tuvimos la suerte de ver a estos toreros de raza, castellanos de pro como desorejaban uno tras otro y feria tras feria a los encastados bureles de las mas bravas y duras ganaderías. ¡Cuantas tardes de gloria!


Nadie quería irse, todos remoloneaban esperando que los maestros nos gratificaran con alguna lindeza mas de esas recurrentes que los sabios del toreo guardan para momentos como este. Pero todo lo que empieza, acaba, y la mañana de toros había tocado a su fin. En el aire quedaron prendidas imágenes imborrables de pasmosa quietud, de artístico temple y sabiduría añeja, que como en el caso de los buenos vinos, son las que mejor "buqué" tienen.


Y la jornada fue rematada con un suculento y generoso almuerzo donde no faltó de nada, y por si fuera poco la buena mano del cocinero hizo gala de su arte y conocimientos, porque también en la cocina se pueden cortar orejas, y ese día fue de "puerta grande" en todos los sentidos.


Al final algunos nos atrevimos a dirigirnos al "respetable" evocando los maravillosos momentos que habíamos disfrutado, glosando con toda justicia la grandeza del espectáculo que nos habían brindado los "Andreses", Vázquez y Hernando. Ellos, como no, con su galanura, respondieron con sentidas palabras agradeciendo este sincero homenaje, donde no faltó ni sobró nadie. Estuvimos los justos, los de verdad, los que al márgen de la afición taurina, sabían valorar el noble sentido de la amistad, y este día a fe que fue uno de esos donde este noble sentimiento brotó a raudales por todos los poros del cuerpo de los allí estábamos.


Gracias por todo José Antonio, y yo desde esta humilde tribuna me atrevo a sugerirte que actos como este hay que repetirlos nuevamente; otros toreros de casta como los de hoy están pidiendo a gritos el reconocimiento de aquellos aficionados que tuvimos la suerte de verles en la plenitud del triunfo, y hoy lamentablemente permanecen olvidados en las nieblas de un frágil recuerdo; cuenta con nosotros para arrimar el hombro de verdad, para ayudarte en lo que tu consideres, tu no puedes hacer mas de lo que haces. Gracias Andrés Vázquez y Andrés Hernando, gracias a todos los que habéis hecho posible que este día fuese lo que se dice un día "redondo", un día de esos que dificilmente uno podrá olvidar mientras viva.


Por: LUIS YAÑEZ.






jueves, 25 de noviembre de 2010

TOLEDO. (Mis viajes por España)

Decir Toledo es mentar sin lugar a dudas una de las metrópolis más impresionantes y sensacionales del planeta. Posiblemente sea una de esas pocas ciudades cuyos inciertos orígenes se pierden misteriosamente en la noche de los tiempos. El rigor histórico nos aporta datos fidedignos de un pasado relativamente cercano, del que podemos decir que existe constancia ratificada, y que nace a partir del comienzo de la Edad de Bronce cuando las tribus carpetanas descendientes de los celtas, repararon en este enclave como un lugar privilegiado para fijar aquí su centro neurálgico, ejemplo que siguieron los romanos desde el siglo II a. de Cristo y posteriormente los visigodos cuyo rey Leovigildo la hizo sede capitalina de su reino en el último cuarto del siglo VI, y así sucesivamente hasta llegar a nuestros días. Toledo fue siempre un lugar privilegiado y ansiado por todos los que de alguna forma ostentaron el poder en cada una de las épocas. Nombrar Toledo es citar a la "Ciudad Imperial" cuyo adjetivo le fue otorgado por haber sido sede de la corte del emperador Carlos I de España y V de Alemania. Cualquier referencia de Toledo es aludir a la "Ciudad de las tres culturas", por el hecho de haber convivido pacificamente en ella cristianos, judíos y árabes dentro de un régimen de tolerancia perpetuado durante siglos. Por eso Toledo es la ciudad por antonomasia, la ciudad eterna, la ciudad que ha superado todo tipo de vicisitudes, con toda seguridad es una de las pocas ciudades que ha dado luz y sabiduría al mundo entero, llevando el poso de la cultura que allí se generaba hasta los rincones más recónditos de la tierra. Toledo es sin duda alguna la ciudad de las ciudades.

Creo que es necesario hacer una aclaración sobre la tan traída y llevada "tolerancia" entre los pueblos y creencias cristiana, judía y musulmana, sobre lo cual existe una gran controversia. Se asegura, no de una forma baladí sino con sólidos fundamentos, que la relación entre ellos fue más bien una convivencia de soportarse nunca de tolerarse; por supuesto y eso es innegable que el sector mas culto de cada uno de estos pueblos fuese muchísimo más condescendiente con los demás, pero en parte por razones egoistas, con el fin de aprovecharse del conocimiento y de la sabiduría de los otros, más que por compartir sentimientos o creencias. Pero nadie puede negar que a pesar de ese odio visceral que existía entre los miembros de una y otra religión, auspiciado y fomentado por los "totem" y clérigos de cada una de ellas, el saber que nos dejaron unos y otros ahí está y eso en gran parte tuvo que ser debido a la condescendencia y al respeto que se tuvieron entre si, sino hubiese sido materialmente imposible que nos dejaran tal bagaje cultural.

Estoy convencido que por muy meticuloso que sea y por mucho afán que ponga a la hora de relatar toda su grandeza tratando de no olvidarme de nada, siempre me dejaré muchísimas cosas sin nombrar, cosas en las que yo personalmente he recreado mi vista en ellas en infinidad de ocasiones, lugares en los que me he empapado de sus anécdotas e incluso habré invertido miles de horas en conocer la gran cantidad de leyendas de todo tipo que circulan en torno a su fascinante historia. De todas las ciudades de España quizás sea una de las que mas veces haya visitado a lo largo de mi vida. Por razones de trabajo, por ocio y por la gran cantidad de amigos que allí tengo, Toledo siempre ha sido uno de mis lugares preferidos, ha sido y es como si fuera un faro guía que ha marcado y marca mi lugar de destino, mi punto de referencia, el sitio donde verdaderamente he encontrado respuestas a casi todas mis dudas, es la meta, la alegoría, el final del camino, por eso en más de una ocasión he dicho; "Si me pierdo en algún sitio, que me busquen en Toledo". Jamás me cansaré de visitar Toledo, de pasearme por sus calles dejándome seducir por ese hechizo secular que a más de uno le hizo derramar lágrimas de pena cuando abandonó esta ciudad. Nunca me negaré a acompañar a un amigo a recorrer sus calles y plazas cargadas de embrujo y de misterio. Es todo un lujo aprovechar cualquier ocasión que se presente para acercarme a Toledo. Una ciudad con magia, con encanto y sobre todo con una belleza inigualable. Sin duda es una osadía por mi parte, pero me atrevería a decir que es imperdonable vivir en España y no conocer Toledo.

Situada sobre una colina en la márgen derecha del río Tajo, que la circunvala con un meandro conocido como el "Torno del Tajo". Desde el año 1940 fue declarada Conjunto Histórico Artístico, y desde el año 1987 la UNESCO le concedió el título bien merecido de Patrimonio de la Humanidad.

Empezamos nuestra visita a la ciudad, como no, entrando en la misma por la "Puerta Bisagra" (nueva), que aunque es de orígen musulmán, la zona inferior forma parte de un conjunto constructivo como continuación de la muralla, ofreciéndonos dos torreones cuadrados rematados con tejados y un escudo. La parte exterior que está unida a la interior por dos muros almenados forman un patio entre ellos, obra que se le atribuye al arquitecto español Alonso de Covarrubias que la reconstruyó en el siglo XVI. Dos torreones circulares y almenados y un cuerpo central con un arco de medio punto y sobre este el escudo de Carlos I (V), de enormes dimensiones con su águila bicéfala, nos ofrece todo su explendor artístico. Aunque son dos cuerpos independientes, el conjunto resultante es como si fuera uno solo de una gran belleza y un empaque extraordinarios. Subimos hasta la Plaza de Zocodover que durante muchos años fue el centro neurálgico de la ciudad, y cuyo nombre procede del árabe que significa "Mercado de bestias de carga". Desde aquí, desde esta famosa plaza que en su día sirvió como plaza de toros y que además fue el lugar donde se llevaban a cabo los "Autos de fé" de la Inquisición, así como la ejecución de reos, vamos a iniciar nuestro tour de la ciudad.






Así pués dada la cercanía a Zocodover, empezamos nuestra visita por "El Alcázar". Una fortificación sobre rocas situada en la parte más alta de la ciudad. Fue palacio romano desde el siglo III y remozado por los reyes Alfonso VI y Alfonso X, pero en el siglo XVI durante el reinado de Carlos I, fue cuando se realizó una verdadera remodelación para adaptarlo como residencia oficial de los reyes. En este reforma el principal arquitecto fue Alonso de Covarrubias, pero la mano de Juan de Herrera quedó reflejada en la monumental escalera bajo bóveda de cañón en el ala meridional del edificio. Este edificio alcanzó triste fama durante la Guerra Civil Española por la defensa que hizo desde su interior el sublevado coronel Moscardó, durante 70 días, desde el 22 de Julio al 28 de Septiembre de 1.936, quedando totalmente destruído, siendo reconstruído al finalizar dicha guerra. Hoy el edificio alberga la Biblioteca de Castilla la Mancha y el Museo del Ejército.









Serpenteando por sus estrechas calles nos acercamos a la "Catedral", llamada también Catedral Primada de Toledo. Su estilo es gótico y su construcción se inicia por orden del rey Fernando III el Santo en el siglo XIII, cuyas obras duran hasta finales del siglo XV ya en el reinado de los Reyes Católicos. La fachada es de una espectacularidad impresionante, con sus tres puertas principales denominadas respectivamente, la "Puerta de los Reyes", en el centro; la "Puerta del Juicio Final o del Perdón", en la derecha y la "Puerta del Infierno", a la izquierda. Otras puertas de acceso a la Catedral son las de "El Reloj", la más antigua de todas las puertas que data del siglo XIV, sobre esta puerta se encuentra el roseton con las vidrieras más antiguas, la de los "Leones" la más moderna de todas fue construída en los siglos XV y XVI y llamada así por los leones que coronan las columnas de la reja, la "Llana" levantada en 1.800 siendo la única puerta de entrada a la Catedral que está a ras de suelo, la de "Santa Catalina" de estilo gótico tardío, siendo una de las dos puertas que se abren al claustro, y por último la de la "Presentación" de estilo plateresco ricamente tallada en una piedra muy blanca.












Dentro de la Catedral son muchísimas las cosas que podemos admirar, por ejemplo las dos capillas sobre las que destaca la Capilla Mayor que alberga una gran cantidad de obras de arte, empezando por el propio recinto en el que se distingue un retablo gótico florido, posiblemente una de las últimas manifestaciones de este estilo arquitectónico antes de dar paso al Renacimiento. La Capilla Mozárabe, cuyo nombre se debe al Cardenal Cisneros cuya construcción finalizó en el año 1.500, y con lo que Cisneros trató de mantener el rito hispano-árabe incluso en contra del clero más fundamentalista que lo consideraba una herejía. La Capilla de los Reyes Nuevos, fundada por Enrique II de Trastamara y que desde hace siglos está sin culto; desconozco el motivo. Otras capillas situadas en la girola merecen una esmerada observación, tales como la de Santa Lucía, los Reyes Viejos, Santa Ana, San Juan Bautista, San Gil y San Ildefonso, esta situada al lado de el "Transparente", con toda seguridad una de las obras más importantes del estilo rococó-churrigueresco español y cuyo autor fue Narciso Tomé, la capilla de Santiago con su magnifico retablo y sus enterramientos, Santa Leocadia, Cristo de la Columna la más pequeña de todas pero con un retablo que contiene bellísimas tallas. Las del muro sur: Capilla de la Epifanía, de la Concepción y las de San Martín y San Eugenio. Y las del muro norte: San Pedro, Piedad, Señora de la Antigua y de Doña Teresa de Haro. Existe otra zona situada en el lado norte de la Catedral cuya estancia más imponente es la Sacristía, un espacio de grandes dimensiones con dos salas contiguas; antesacristía y vestuario La Sacristía en si es un conjunto fastuoso de gran belleza, de la que yo personalmente destacaría las pinturas del techo obra de Lucas Jordán. Al lado mismo de la Sacristía se encuentran las Capillas de la Virgen del Sagrario y la del Ochavo, y este conjunto podemos considerarlo como una magnífica muestra del arte herreriano. En la Capilla del Ochavo, se guarda un trozo del velo rasgado de Santa Leocadia así como el cuchillo del rey visigodo Recesvinto que según dice la leyenda, se lo prestó a San Ildefonso para que llevara a cabo la partición de dicho velo cuando la santa se apareció en el año 666. En esta extraordinaria Catedral podríamos estar un sinfín de días y siempre encontraríamos rincones, esculturas, cuadros, retablos y tallas con lo que entusiámarnos; es tal la cantidad de arte que atesora este monumento que siempre que uno vuelve encuentra verdaderas joyas que no había reparado antes en ellas. En la Capilla del Tesoro se encuentra la famosa custodia encargada por el Cardenal Cisneros y realizada por el orfebre Enrique de Arfe y en cuya elaboración se tardaron siete años; una pieza de estilo gótico con un trabajo expléndido. Se dice que la custodia lleva 183 kgs. de plata y 13 kgs. de oro. Desde finales del siglo XVI esta custodia se saca año tras año en la procesión del Corpus Christi por las calles de la ciudad.

Nos dirigimos ahora al Monasterio de San Juan de los Reyes, emblema del gótico isabelino, construído por orden de Isabel la Católica en conmemoración de la victoria en la Batalla de Toro, y con la intención de que fuese mausoleo real. Su estructura es de una sola nave, muy estrecha y muy larga. Destaca el crucero de grandes proporciones y perfectamente jerarquizado, con una verja separando a los nobles del pueblo. El presbiterio está elevado y se sube a él mediante una espectacular escalinata. En la parte posterior el coro sobre un arco carpanel conformando dos capillas. El Claustro se puede considerar una de las joyas más importantes del gótico de transición al renacimiento en toda España, y se accede a él por la parte sur de la iglesia a través de dos puertas desde el crucero y la nave.

Visitar la Iglesia de Santo Tomé diría que es obligado, ya que el interior de la bellísima capilla plateresca alberga la obra magna de El Greco, "El entierro del Conde Orgaz", sin duda el cuadro más importante pintado por este pintor griego asentado en Toledo y donde desarrolló su extraordinaria carrera como el gran maestro que fue. Al margen del cuadro lo más interesante de este monumento es la expléndida torre, sin duda la mejor representación del arte mudejar toledano.

Ahora nos dirigimos a visitar las sinagogas judías, que como dijo el poeta Yehuda ben Shlomo en el siglo XII: "Allí a Toledo emigraron las tribus del Señor. ¡Cuantas sinagogas hay en ella de belleza incomparable! Allí toda el alma alaba al Señor".

Santa María la Blanca construída en el siglo XII en estilo mudejar, con paredes blancas y lisas, arcos de herradura y pilares octogonales. Desde su inauguración hasta finales del siglo XVI, la sinagoga fue llamada Sinagoga Mayor, y ella fue centro de oración y de estudio de la comunidad judía. A partir del siglo XV es cuando esta sinagoga se convierte en una iglesia cristiana al ser cedida a la Orden de Calatrava y con advocación a la Virgen María. A mediados del siglo XVI el Cardenal Siliceo la destina a centro de mujeres públicas arrepentidas. Desde el comienzo del siglo XVII al XVIII estuvo sin utilidad alguna, y es a partir del XVIII cuando se utiliza como cuartel de las tropas que había en Toledo. Durante la invasión napoleónica se dedicó a depósito de mercancías, hasta que a mediados del siglo XIX es declarada Monumento Nacional, y es a partir de la Guerra Civil Española que se vuelve a entregar a la iglesia católica. En la actualidad aparte de ser visitada multitudinariamente se utiliza como centro de actos y encuentros culturales.









La Sinagoga del Tránsito, también de estilo mudejar, construída en el siglo XIV. A finales del XV con la expulsión de los judíos, la sinagoga al igual que la de Santa María la Blanca se entrega a la Orden de Calatrava que la convierten en iglesia para el culto cristiano. Desde entonces a lo largo de los siglos ha sufrido remodelaciones muy significativas, tanto en estilo renacentista y plateresco, como en la policromía de los techos y de los frisos que le confieren a esta sinagoga la condición de ser una de las mejor conservadas de toda España. Hoy este monumento alberga el Museo Sefardí el cual tiene como objetivo preservar el importante tesoro cultural hispano-judío.

La casa Museo de El Greco, situada en plena judería toledana. En ella se pueden admirar un buen número de obras del maestro heleno. "El Apostolado", "El Redentor", "San Bernardino", etc. y otras más, así como otras obras de escultores y pintores de lo siglos XVI y XVII.

El Puente de Alcántara, cuya construcción primitiva fue romana, siendo a lo largo de los siglos varias veces reconstruído, ya que sufría grandes desperfectos por los continuos asedios que sufría la ciudad. En la parte occidental un torreón de defensa permite la entrada por una puerta que da acceso al puente, y en la parte oriental donde anteriormente había otro torreón, y que fue sustituido por un arco triunfal de estilo barroco construido a principios del siglo XVIII.

El Puente de San Martín de cinco arcos apuntados sobre sólidos pilares. Situado en el oeste de la ciudad, y era por el que se accedía a la misma. Durante los enfrentamientos de Don Pedro I y Don Enrique de Trastamara sufrió grandes desperfectos, siendo reconstruido en repetidas ocasiones, al igual que en siglos posteriores.

El Hospital de Santa Cruz hoy convertido en museo, de bellísima factura, en el que se entremezclan los estilos gótico en las bóvedas y el renacentista en la estructura y en la fachada con la ornamentación de todo el conjunto de un trazado preciosista que gira en torno a ese estilo tan fastuoso como es el plateresco.

El Hospital de Tavera data del siglo XVI siendo del más puro estilo renacentista. Por su lejanía del centro urbano popularmente se le apodó "Hospital de Afuera". El edificio está formado por dos patios, la iglesia y el palacio-museo. El museo de denomina Museo Fundación Lerma y en el se exponen las colecciones artísticas de la Casa de Medinaceli, destacando cuadros de pintores como: El Greco, Ribera, Tintoretto, Tiziano, etc. así como la Sección de Nobleza del Archivo Histórico Nacional.

La ermita de la Virgen de la Vega, a las afueras de la ciudad, construída sobre la Basílica visigoda de Santa Leocadia. El ábside de estilo mudéjar es de una belleza sin par. A lo largo de los siglos ha sufrido importantes obras y transformaciones, la última después de la Guerra de la Independencia que hubo que reedificarla casi totalmente destinándose desde ese momento como advocación al "Cristo de la Vega". Es famosa la leyenda de Diego Martínez y Dona Inés de Vargas, el caballero que se fue a la guerra de Flandes y regresó sin el anillo de compromiso y sin querer cumplir la promesa de matrimonio y amor eterno que le había prometido delante de la imagen del Cristo; esta fábula dió orígen al famoso poema "A buen juez mejor testigo", escrito por José Zorrilla. Curiosamente esta talla no muestra la forma habitual de la crucifixión, sinó que tiene una mano desclavada. En torno a este Cristo y a su ermita existe una gran cantidad de leyendas; "El Cristo de la luz", "La mano horadada", "La peña del rey moro", "Luz imperecedera", etc.








Para mi la leyenda más importante y que más ha dado que hablar desde siempre ha sido la "Cueva de Hércules", unas excavaciones subterráneas de la época de la dominación romana. La leyenda dice que el rey Alarico depositó en ellas un tesoro que nadie puede descubrir ya que si se hiciera desaparecería la historia de España y además los que lo descubrieran morirían . Cuenta la fábula que Don Rodrigo, último rey visigodo, abrió el tesoro y murió pocos meses después en la Batalla de Guadalete, asimismo cuenta la tradición popular que en siglo XVI unos enviados por orden del Cardenal Silíceo descendieron al interior de las cuevas y pocas semanas después fueron muriendo uno trás otro en un plazo de 30 días. ¿Que se dice que contiene el tesoro de Alarico?, hay opiniones para todos los gustos, desde la "Mesa de Salomón", ("Tabla o Espejo de Salomón"), en la que el rey sabio escribió todo el conocimiento del Universo, hasta el "Santo Grial", que fue la copa usada por Jesucristo en la Ultima Cena, de la que se dice que posee poderes milagrosos o el gran tesoro traído por los romanos de Jerusalén a Roma en el que además de la Mesa de Salomón se incluía la "Menorah o Candelabro de 7 brazos judío" ; y trás la caída del Imperio Romano los visigodos que poseían maravillosos tesoros de oro y piedras preciosas, trasladaron todo a Francia, (Toulouse y Cascassonne) y ante la presión de los merovingios transportaron sus riquezas a la península Ibérica, en principio a Barcelona y por último a Toledo capital de los godos, historias que trascendieron incluso al Tercer Reich, lo que obsesionó a Himmler en su búsqueda obsesiva para conseguir el Santo Grial a fin de llevarlo a la "Mesa redonda de piedra de los 12 Caballeros de Wewelsburg", para seguir el simil iniciático del rey Arturo. ¿Nos lo creemos?, bueno uno es libre de creer lo que quiera, pero lo que si recomiendo es que investigue y se documento sobre todo esto, que diche sea de paso es muy interesante y sugerente, y al final que llegue a una conclusión propia, no que acepte la que otros le digan o impongan.

Cualquier fecha del año es buena y adecuada para visitar Toledo, y lo digo a sabiendas de lo que digo, ya que al margen de la monumentalidad que anteriormente he detallado, hay otras cosas que esta ciudad ofrece en todos y cada uno de sus rincones y en fechas señaladas, por ejemplo la Plaza de Zocodover el día del Corpus es un espectáculo soberbio con sus balcones multicolores engalanados, pasear por las calles del casco antiguo e ir descubriendo rincones cargados de encanto y de belleza, degustar una cerveza o un vino de la tierra en las muchas tascas y bares situados sabiamente en plazoletas y recodos de sus estrechas calles, descubrir esos restaurantes que te ofrecen las más exquisitas especialidades de la cocina castellano-manchega, quedarse uno ensimismado viendo como los artesanos trabajan artísticamente el damasquino tan típico de aquí, sentarse en lugares estratégicos donde con un poco de predisposisión y fantasía se puede evaluar el paso lento de la historia en los muros y fachadas de sus monumentos y al mismo tiempo apreciar los insólitos paisajes urbanos que se nos ofrecen a la vuelta de cada esquina, eso y muchas cosas más es lo que Toledo regala al visitante con esa generosidad que solo ciudades como ella con su carácter ecuménico son capaces de ofrecer con grandeza para disfrute y solaz de la misma.

Y antes de abandonar la ciudad recomiendo acercarse hasta el mirador ubicado debajo del Parador de Turismo en la carretera que circunvala la ciudad y observar detenidamente y durante un buen rato un paisaje apiñado de ese Toledo monumental y maravilloso, y como el meandro del río Tajo protege celosamente esta ciudad que fue durante siglos deseo y pasión de todos, ciudad que dio cobijo a razas y religiones distintas, al tiempo que les enseñó a todos el modo de entenderse los unos con los otros sirviendo así de ejemplo secular de convivencia.

¡Toledo la Imperial!, ¡Toledo centro laberíntico y cósmico del gran ruedo español!, has sido y serás la más excelsa de todas las ciudades del mundo.
Por: LUIS YAÑEZ ABELAIRA.

martes, 13 de julio de 2010

EL ESCORIAL Y EL PARDO. (MIS VIAJES POR ESPAÑA)

Sin lugar a dudas El Escorial y El Pardo como conjunto es una de las zonas mas importantes turistica y arquitectónicamente de España. Una y otra puede decirse que que forman parte de un circuito que se lleva a cabo comodamente a lo largo de un solo día. La primera, El Escorial está situada escasamente a unos 50 kilómetros de Madrid, en plena cuenca del Guadarrama, es además un punto estratégico en el que fundamentalmente los madrileños así como otras gentes que se dejan caer por estas latitudes y que conocen las bondades de su clima veraniego, disfrutan de este sobre todo durante los meses de estío. La segunda, El Pardo, hoy forma parte del conjunto urbano de la capital.
Aunque El Escorial y San Lorenzo de El Escorial, son dos municipios distintos, cuando coloquialmente se habla de ellos resulta muy difícil separar el uno del otro. Es precisamente durante el reinado de Felipe II de la Casa de Austria en el siglo XVI cuando se lleva a cabo la construcción del célebre Monasterio de El Escorial, siendo segregado dos siglos después el término, pasando a llamarse desde ese momento San Lorenzo de El Escorial, por el que se ha identificado hasta nuestros días.
El Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, se construyó bajo los criterios de la "Traza Universal" diseñada por el arquitecto Juan Bautista de Toledo que fue discípulo de Miguel Angel en la construcción de la Basílica de San Pedro en Roma. El fue el que dirigió inicialmente la obra como autor del proyecto, aunque posteriormente fueron interviniendo otros maestros importantes como Gian Battista Castello, "el Bergamasco", Francisco de Mora y sobre todo Juan de Herrera considerado uno de los más significativos representantes de la arquitectura renacentista. En la construcción de este Monasterio puede decirse que es cuando aparece de una forma explosiva el estilo "herreriano", al que podemos definir como un "clasicismo desornamentado".
Desde su construcción hasta prácticamente nuestros días esta monumental obra fue considerada como la "octava maravilla del mundo”, sin duda alguna una denominación de lo más acertada. Asimismo desde el año 2.006 su término municipal está considerado como "Territorio Histórico" o "Sitio Histórico".

El Monasterio fue construido en conmemoración de la victoria sobre las tropas francesas en la Batalla de San Quintín el día 10 de Agosto de 1.557 festividad de San Lorenzo. La primera piedra fue colocada el 23 de Abril de 1.563 y la finalización oficial del mismo data del 13 de Septiembre de 1.584, aunque su culminación definitiva fue en el año 1.586.
El Monasterio fue ocupado inicialmente por la Orden de los Jerónimos, posteriormente por los PP Escolapios entre 1.872 y 1.875, y desde 1.885 por decisión del rey Alfonso XII se hace entrega a los PP Agustinos de las instalaciones conventuales que son los que todavía permanece en ellas.
La arquitectura del Monasterio podemos definirla como una de las obras más representativas del Renacimiento español, y dentro de esta tendencia artística, como un modelo muy definido del estilo "herreriano".
Del edificio en si destacaría nueve secciones, a mi entender las más interesantes que se deben visitar, aunque bien es cierto que cualquier rincón de este Monasterio merece ser admirado y recrearse en su inusitada belleza.
1) La Biblioteca, diseñada por Juan de Herrera y los frescos pintados por el artista italiano Pellegrino Tibaldi. La colección de libros supera los 40.000 volúmenes, algunos de ellos de extraordinario e incalculable valor.


2) El Palacio de Felipe II, de austera construcción. La extraña personalidad del monarca queda reflejada en la situación de su dormitorio al lado del altar mayor de la Basílica, con una ventana desde donde el rey podía seguir la misa cuando estaba aquejado de alguna enfermedad, especialmente de la gota que padecía muy frecuentemente.
3) La Basílica, situada en la parte central del Monasterio, se accede a ella desde el Patio de Reyes. La construcción interior es mediante bóvedas de cañón sobre arcos perpiaños y con cuatro pilares dóricos en el centro. El crucero en su parte superior se cierra con un cimborrio circular sobre cuatro pechinas donde se abren ocho ventanales por los que entra la luz natural. La fachada occidental que es la única vista, ocupa todo un frente del Patio de Reyes.



En la ornamentación interior cabe destacar los frescos de las bóvedas pintados por Luca Giordano, con magníficas representaciones alusivas a la historia de la iglesia. La Capilla Mayor exhibe en su bóveda un fresco de Luca Cambiaso y un retablo diseñado por Juan de Herrera con una altura de 30 metros de bellísima factura. La sacristía muy espaciosa con unas dimensiones de 30x9 metros en cuyas paredes cuelgan pinturas de grandes maestros tales como Zurbarán, Ribera, Tiziano y el Greco.
4) Sala de las Batallas, en la que se representan en pinturas al fresco, las más importantes batallas ganadas por los ejércitos españoles. Esta sala es una verdadera lección de historia ilustrada. Las pinturas fueron realizadas por artistas italianos.
5) La Cripta, con 26 sepulcros de mármol en los que reposan los restos de los reyes y reinas de España, tanto de la Casa de Austria como de la de Borbón, con excepción de Felipe V y Fernando VI. Igualmente faltan los restos de Amadeo I de Saboya y de José I Bonaparte. Como dato curioso, en esta cripta fue enterrado "el único rey consorte que ha habido en España", Francisco de Asís de Borbón esposo de Isabel II.
6) Las Salas Capitulares, destinadas actualmente a exposición de pinturas. En ellas se exhiben obras de Velázquez, Tiziano y Van Dyck entre otros. Todas las bóvedas están decoradas con pinturas de motivos alegres, entre las que cabe destacar una de ellas realizada por Lucas Jordán de extraordinaria belleza.
7) La Pinacoteca, extraordinario museo-exposición de obras de las escuelas flamencas, italianas y españolas de los siglos XV, XVI y XVII; destacando obras de Pieter Coecke el pintor prefirió de Felipe II. También se pueden admirar en esta dependencia obras de El Bosco, Tintoretto y Tiziano entre otros.
8) El Museo de Arquitectura, donde se exponen las herramientas y materiales utilizados en la construcción del Monasterio, así como los planos y documentos relacionados con las obras en general.
9) Jardines de los Frailes, lugar idóneo para el reposo y la meditación. Curiosamente este jardín lo cita Manuel Azaña en su obra "El jardín de los frailes", en este colegio había estudiado Azaña en su juventud.
Otro de los monumentos de interés que conviene visitar en El Escorial es la "Casita del Príncipe", diseñada por el arquitecto Juan de Villanueva como palacete de recreo de los príncipes. Su estilo arquitectónico es típico del neoclasicismo madrileño, obras similares a estas fueron construidas durante el siglo XVIII en Madrid y en sus alrededores, de ahí su acertada definición.
La iglesia de San Bernabé de estilo "herreriano" es otra de las obras típicas y significativas de El Escorial. Su construcción se llevó a cabo al mismo tiempo que el Monasterio, inaugurándose nueve años antes de la finalización de este.
Los alrededores de El Escorial paisajisticamente hablando son de una belleza realmente espectacular. La Sierra de Guadarrama que ya de por si es de una gran hermosura, se ve jalonada entre otras joyas naturales por Las Machotas, dos elevaciones montañosas situadas en el término de Zarzalejo. El Monte Abantos con una altitud de 1.751 metros delimitando las provincias de Avila y Madrid. El río Aulencia que curiosamente nace y discurre íntegramente en la provincia de Madrid, siendo famoso por haber abastecido durante siglos el agua para riego de los jardines del Monasterio.
No podemos dejar de visitar la "Silla de Felipe II", situada en la zona de la Herrería, escasamente a 2,5 kilómetros de San Lorenzo de El Escorial. Lugar desde donde dice la tradición que el rey Felipe II observaba y vigilaba la construcción del Monasterio.
La zona tiene un gran atractivo y es muy frecuentada, bien por la leyenda o por lo entretenido que resulta su acceso, ideal para una jornada de liviano senderismo. Hoy existe una teoría razonablemente fundamentada sobre este lugar, del que se asegura que esta silla no fue construida por el rey Felipe II, sinó que es un altar prerromano posiblemente dedicado al dios Marte. Algo de cierto pudiera haber en todo esto ya que la leyenda data históricamente del siglo XIX, precisamente en una época en que las fábulas estaban a la orden del día, y era muy frecuente inventar mitos que después la tradición oral se encargaba de difundir sin ningún rigor veraz y mucho menos histórico.

EL PARDO.

En mi opinión El Pardo es famoso por tres razones. Sin lugar a dudas las más importantes son por el Palacio Real y por el Convento del Cristo de El Pardo, la otra por haber sido durante casi cuarenta años residencia del anterior Jefe del Estado, Francisco Franco.
El Pardo fue un antiguo municipio y hoy está considerado como un barrio de Madrid desde el año 1.950.



El Palacio Real de El Pardo fue una de las residencias cinegéticas de la familia real española; hoy sin embargo está dedicado al albergue de los jefes de Estado extranjeros en visita oficial a nuestro país. El edificio original de los primeros años del siglo XV fue construido sobre un viejo castillo por orden del rey Enrique III de Castilla, “el Doliente”, el primero que ostentó el título de “Príncipe de Asturias”, y lo hizo como refugio de caza, siendo reformado sucesivamente por los distintos monarcas hasta el proyecto definitivo llevado a cabo por el arquitecto italiano Francesco Sabatini en el siglo XVIII que por indicación del rey Carlos III, lo mejoró y lo amplió notablemente.
La estructura general del Palacio fue diseñada sobre una planta cuadrangular, rodeada por un foso, típico de los castillos de la época. Cuatro torreones en las cuatro esquinas del Palacio le dan un empaque extraordinario. Un patio central y dos patios laterales, estos últimos denominados de los Austrias y de los Borbones, le dan un aspecto similar al de los típicos alcázares españoles.
El interior del Palacio albergó obras de gran valor hasta el siglo XVII en que un incendio destruyó un buen número de pinturas y otras joyas. Sin embargo hoy todavía podemos admirar. Los techos está adornados con frescos de escenas mitológicas obra de maestros como Gaspar Becerra, Bartolomé Carducho, Jerónimo de Cabrero y Luis de Carvajal, todos ellos pintados en el siglo XVII. Desde el siglo XVIII el Palacio Real de El Pardo alberga una magnífica colección de tapices realizados en la Real Fábrica de Madrid sobre bocetos de Bayeu y Goya, que merece la pena visitar, son realmente bellísimos. Aparte de las pinturas interesantes que se exponen en el Palacio, de excelente calidad, en mi opinión destaca sobre todas el “Retrato de Isabel la Católica” de Juan de Flandes.
Aproximadamente a unos 2 kilómetros del centro de El Pardo, se encuentra el convento de los Padres Capuchinos, el cual data de principio del siglo XVII, y está regentado por esta orden desde su fundación. Su construcción sufrió graves deterioros durante la Guerra de la Independencia así como en la Guerra Civil de 1.936 a 1.939. El edificio en si no tiene gran valor arquitectónico, sin duda alguna lo mas importante de todo este conjunto es el “Cristo yacente”, llamado también “Cristo de El Pardo”, obra realizada en madera policromada de una belleza extraordinaria, me atrevería a decir que posiblemente sea la obra cumbre de Gregorio Fernández en su larga carrera como escultor. Dentro de la iglesia un lienzo de Francisco de Ricci es otra de las obras que merece la pena visitar.


Otro edificio de cierta singularidad es la “Casita del Príncipe” de estilo neoclásico. Ha estado cerrada durante dieciocho años para restaurarla, pero desde el año 2009 está nuevamente abierta al público. En su interior se pueden admirar preciosas colecciones de sedas y bordados de gran calidad, así como obras pictóricas de Bayeu y Lucas Jordán.
Por: LUIS YAÑEZ ABELAIRA.

martes, 23 de marzo de 2010

TORDESILLAS. MIS VIAJES POR ESPAÑA.

Aproximadamente ciento ochenta y cinco kilómetros separan esta famosa urbe cargada de historia de la capital de España. Solamente dos horas al volante del automóvil y podremos disfrutar de uno de esos días completos de verdad. Tordesillas esta extraordinaria villa vallisoletana da mucho de si para una jornada plena de gratificantes actividades que se pueden llevar a cabo.

Pasearse por su recoleta Plaza Mayor, de cuadrada construcción, en torno a la cual giraron durante siglos, difíciles y azarosos momentos que tuvieron una importancia vital y trascendente para el porvenir de Castilla, embrión de la España actual, y que allá por el siglo XVI presentaba un futuro incierto y preocupante, hoy es todo un lujo para cualquier mortal que quiera disfrutarla, os lo puedo asegurar. Tordesillas son muchas cosas a la vez: Historia, turismo, paisaje, fiestas y gastronomía, lo cual lógicamente es un amplio abanico de posibilidades que se nos ofrece para redondear un día de asueto. Si mis recomendaciones van siempre dirigidas a esa posibilidad de realizar viajes de una sola jornada, es decir salida por la mañana de Madrid y volver a dormir al foro aunque sea en ocasiones en horas intempestivas, Tordesillas nos da un juego perfecto para un día cualquiera que tengamos ganas de disfrutar de lo que nos ofrece este rincón castellano. Seguro que no os arrepentiréis.
Nos desviamos en la autovía A-VI dirección a La Coruña, en la primera entrada viniendo desde Madrid donde en un cartel reza, Tordesillas-sur. Atravesamos el Río Duero que aquí se nos ofrece amplio y caudaloso, por un puente de estilo medieval de diez ojos.

Nada más cruzarlo nos encontramos con el monumento al "Toro de la Vega", una estatua en bronce que los oriundos de esta villa han querido colocar estratégicamente para que los que la visitan sepan que sus festejos tienen mucho que ver con el culto reverencial que le dispensan a la muerte de este animal. Cierto es que no obligan a nadie a participar del espectáculo de la muerte del astado a manos de expertos lanceros que bien a pie o a caballo acaban con la vida de un toro. Yo en este tema quisiera ser de lo más imparcial, aunque se que resulta prácticamente imposible, y no por ello me voy a abstener de dar mi opinión, creo que tengo el mismo derecho a darla que cualquier otro, pero lo que si quiero es dejar constancia de mi respeto tanto a los tordesillanos que defienden sus tradiciones que vienen de muchísimos años atrás, como a los que están en contra de este tipo de espectáculos. Ahora bien, lo que de estos últimos no acepto es que quieran imponer sus criterios "a la brava" en contra de la opinión de todo un pueblo. Creo que es procedente recordar que la historia del mundo está llena de sangre y plagada de crueldadades llevadas a cabo por seres humanos, pero no en tiempos lejanos o de "maricastaña" sinó actuales; las guerras, las hambrunas y otros brutales abusos de individuos inhumanos, por definirlos de alguna forma, con sus semejantes nos hieren a diario nuestra sensibilidad y nos retuercen el alma de pena y de congoja, y ahí, precisamente ahí es donde hay que dar la batalla con toda la fuerza que nos sea posible, y una vez solucionada estas lacras, entonces me parecerá muy bien que nos metamos en otras cuestiones, mientras tanto reservemos las energías para la defensa de los humanos, no nos olvidemos de ellos cegados por la quijotesca defensa de los animales, que dicho sea de paso también hay que defenderlos, como no, pero a su tiempo y en su justa medida, no anteponiendo la sinrazón a la coherencia. No vayamos a trastocar el orden de prioridades. Y no quiero seguir más con este tema. Punto. Que cada uno piense como quiera, pero ojo que actúe dentro del respeto a los que piensan de distinta manera, sinó difícilmente van a entenderse los unos con los otros.
Subo hasta la Plaza Mayor que como en todos los pueblos fue y es desde siempre el centro de la villa ya que en ella se celebraba el mercado, los juegos, los festejos taurinos y era el lugar de encuentro de todos. La plaza está rodeada de soportales con dos pisos en bastante buen estado de conservación. Por la calle que baja en dirección al río me acerco hasta las famosas "Casas del Tratado", que son dos palacios unidos y con una fachada continúa en los que el 7 de Junio de 1.494 se firmó el famoso "Tratado de Tordesillas", entre Isabel y Fernando, Reyes de Castilla y Aragón y Juan II rey de Portugal, por el que se establecía un reparto de las zonas que se descubrieran del Nuevo Mundo mediante una línea divisoria en el Océano Atlántico.

Este Tratado puede decirse que fue el primer tratado moderno de la historia europea y que marcó un antes y un después en lo que a relaciones y acuerdos diplomáticos se refiere. Aunque en honor a la verdad el Tratado de Tordesillas fue transgredido tanto por unos como por los otros, y precisó que en siglos posteriores se firmaran nuevos acuerdos que fueron anulados uno tras otro hasta el definitivo "Tratado de San Ildefonso" firmado el 1 de Octubre de 1.777.

Al lado de las Casas del Tratado está la Iglesia Museo de San Antolín construida en el siglo XVI siguiendo las pautas del gótico flamenco típico de la época. Actualmente esta iglesia es un museo de Interés Cultural. Justo enfrente de las Casas del Tratado y de San Antolín, se ha construido como una especie de plazuela en la que están emplazados un monumento en bronce en recuerdo del pueblo de Tordesillas a la reina Doña Juana I de Castilla, (Juana la Loca) obra del escultor Hipólito, y una talla en madera en el otro extremo que simboliza el amor eterno de una reina por su esposo Felipe el Hermoso.

Sin lugar a dudas uno de los monumentos más emblemáticos de Tordesillas es el Real Monasterio de Santa Clara, el cual fue promovido inicialmente como palacio por el rey Alfonso XI "el Justiciero", rey de Castilla y León, para conmemorar la victoria en la Batalla del Salado en el año 1.340, siendo continuadas las obras hasta su finalización por su hijo Pedro I "el Cruel", rey de Castilla. Como dato curioso e histórico, en este palacio el rey Don Pedro I tuvo albergada durante varios años a su amante Doña María de Padilla, hasta que el rey prefirió solazarse con los amores de Doña Juana de Castro, hija del fundador de la saga del Condado de Lemos. En su testamento Don Pedro I deja este palacio a su hija Beatriz que lo convierte en Monasterio teniendo que adaptarlo a las lógicas necesidades monacales de la Orden de Santa Clara (Clarisas), que desde ese momento pasan a gestionar este centro. El estilo arquitectónico inicial que es puramente musulmán sufre una serie de transformaciones en el período comprendido entre los siglos XIV al XVIII, manteniéndose del primitivo estilo taifa la "Capilla Dorada" en cuyas paredes todavía se pueden apreciar restos de pintura gótica y en su interior un precioso Calvario muy interesante supuestamente del siglo XVI. La fachada, el vestíbulo y el patio árabe porticado, son realmente muy interesantes. La iglesia gótica de ladrillo y el presbiterio mudéjar merecen una visita. Dentro de la "Capilla de los Saldaña", en la cripta estuvieron los restos mortales de Doña Juana "la Loca", hasta su posterior traslado al Mausoleo Real de la Catedral de Granada al lado de su esposo el rey Felipe I el Hermoso.
La iglesia de Santa María, es la de mayor superficie de toda la villa. Su estructura inicial del siglo XVI es gótica pero al final coincide con la influencia del estilo neoclásico "herreriano". La torre es la más alta de todas la iglesias y monumentos de Tordesillas.
La iglesia de San Pedro, de estilo gótico construida en sillería, consta de tres naves, la mayor de estilo barroco alberga la imagen de San Pedro que se venera en ella.
Otra de las obras que merecen la pena ser visitadas es el Convento de San Francisco que acabó en ruinas y que recientemente ha sido restaurado solamente en una parte para convertirlo en el "Museo del Farol" que acoge un buen número de cosas y motivos relacionados con las tradiciones, la historia y las fiestas de Tordesillas.
Hablar de Tordesillas es hablar del enclaustramiento de Doña Juana la Loca, y todo el que se acerca allí quiere saber donde estuvo encerrada durante 49 años la "reina que no reinó". Lo cierto es que el palacio que le sirvió de prisión fue derribado en el año 1.773 durante el reinado de Carlos III, y estaba situado al lado del Real Monasterio de Santa Clara, con vistas al río Duero y cuya construcción había sido ordenada en el siglo XIV por el rey Don Enrique III el Doliente.

Y por último tengo que hablar de la cocina local, la cual ofrece una amplísima gama de platos del más puro estilo castellano, así como de los vinos de la Ribera del Duero que han alcanzado internacionalmente una fama sobradamente merecida. Y en mi opinión muy particular, por supuesto, dentro de los maravillosos restaurantes que nos ofrece Tordesillas, me decanto por el restaurante El Torreón, cuyo propietario Jeremías rige con delicada profesionalidad y un esmeradísimo trato, una solvente andadura de muchos años que han convertido su casa en un lugar de obligada visita donde se pueden degustar las mejores exquisiteces que colmarán sobradamente el paladar de los mas exigentes. Os lo aseguro, no os arrepentiréis de la visita.
De regreso a Madrid vamos dejando a un lado Rueda, Medina del Campo y Arévalo, villas con una historia vibrante que alguna de ellas ya hemos traído a este blog. Esta es una de las zonas de España, de la vieja Castilla, que tuvieron una importancia vital en el devenir trascendental de nuestra patria. Creo que el viaje os merecerá la pena ya que aparte de disfrutar de todo lo que he procurado volcar en estas páginas, podréis apreciar y sentir de cerca la hospitalidad y el cariño de un pueblo como Tordesillas que se ha hecho merecedor de títulos como: Muy ilustre, antigua, coronada, leal y nobilísima villa.
Por: LUIS YAÑEZ ABELAIRA

martes, 15 de diciembre de 2009

CUENCA Y UCLES. (MIS VIAJES POR ESPAÑA).

El slogan publicitario que nació hace ya muchos años, fue realmente extraordinario y de lo más acertado e impactante en su día. Todavía hoy, en mi opinión sigue siendo sin duda alguna uno de los más atinados que se hayan creado publicitariamente hablando: ¡ CUENCA ES UNICA!.


Y vaya que si lo es, y lo digo con la rotunda seguridad que me da el hecho de que posiblemente sea una de las capitales que más veces he visitado en España, lo cual me permite tener un amplio conocimiento de la misma y me vais a permitir que lo diga, también una cierta autoridad después de haber husmeado parsimoniosa y detenidamente en sus muchos y bellísimos rincones. Cien, doscientas, quizás más, no lo se con seguridad, pero un número considerable de veces con toda seguridad que lo hecho. He pateado, pisado y paseado sus bellas calles y plazas sobre todo en las décadas de los 70 y 80 del pasado siglo XX, años en los que por razones particulares la visitaba por lo menos una vez por semana. Sin presunción alguna creo que conozco España bastante bien, y lo que si tengo muy claro es que Cuenca es una de las ciudades con más encanto en la que uno puede estar varios días y al final tendrá la extraña sensación de que le faltan un montón de cosas por ver, que su estancia allí ha sido insuficiente, que habría necesitado más horas, más días, más tiempo en definitiva. Es cierto que esto ocurre con notable frecuencia. A muchos amigos míos que me han acompañado en mis viajes a esta ciudad, me lo han reiterado por activa y por pasiva; “habríamos necesitado más horas, tenemos que volver otro día”; y me consta que alguno lo ha hecho en varias ocasiones, como prueba del impacto que le causó esta ciudad. Entiendo perfectamente esta necesidad de volver que despierta a los que la visitan por primera vez.
Mi última visita de hace pocos días, fue debida a una extraña morriña con la que me desperté una mañana y que me obligó obviando cualquier otra responsabilidad a dirigirme a Cuenca de inmediato, casi diría que con premura, como si de algo urgente y necesario se tratara, así que sin pensármelo dos veces y ni corto ni perezoso enfilé los ciento sesenta y tantos kilómetros que la separan de Madrid, pensando primero en visitar el interesantísimo Monasterio de Uclés y la Iglesia de Carrascosa del Campo y después explayarme sin límite de tiempo por sus calles, sus plazas, sus hoces y saciarme tanto de los monumentos artísticos que la jalonan como de los paisajes inigualables que la rodean. Sin obviar como es lógico la indispensable visita a sus templos gastronómicos que en esta ciudad alcanzan la categoría de sublimes por la calidad de sus productos culinarios que los sabios restauradores locales saben transformarlos día a día en suculentos y apetitosos platos típicos difícilmente igualables.



No soy quien para aconsejar que es lo primero que uno debe visitar en Cuenca, pero sugiero que si va en coche, no se baje de él y haga un lento recorrido en torno a la ciudad, bien entrando por la hoz del Huécar y salir por la hoz del Júcar o viceversa, deteniéndose en cada recodo de la carretera y en los miradores estratégicamente situados desde los cuales se pueden admirar paisajes verdaderamente bellos, tales como: Las Casas Colgadas, panorámicas espectaculares de la ciudad, frondosas alamedas al lado de los ríos Huécar y Júcar y moles de granito entremezcladas con esbeltos y erguidos pinares que nos hablan de las características de su famosa y cercana serranía. Un recorrido que se puede hacer aproximadamente en hora y media, aunque dada la belleza del paisaje uno se puede quedar absorto en cualquier punto del circuito. Pero como de lo que se trata es de realizar una visita de un solo día, hay que hacer las cosas sin pausas y también sin prisas ni atropellamientos para que uno pueda disfrutar en todo lo posible de tan apretada jornada. Organizándose bien, un día da bastante más de si de lo que uno a veces se puede imaginar. Lo se por experiencia.
Un vez finalizado el recorrido recomiendo empezar visitando la Catedral de Santa María y San Julián, la única de estilo gótico anglonormando que existe en España. Una catedral cuya construcción se inició en el siglo XIII y que en el arranque de la cabecera su estilo es románico, con cinco ábsides, transpeto y tres naves. En el siglo XV se reconstruyó la cabecera del templo para abrir una nueva girola que en este templo resulta artísticamente única y de belleza inusitada. En el siglo XVIII se solicitaron los servicios de Ventura Rodríguez que llevó a cabo la realización de las vidrieras cuya iluminación interior causa un efecto espectacular. A principios del siglo XX, debido a un derrumbe de parte de la fachada motivado según dicen por la caída de un rayo, se reconstruyó una buena parte de ella en un estilo neogótico que tiene una cierta semejanza con la fachada de la Catedral francesa de Reims. Vista desde fuera da la sensación de estar inacabada, y lo cierto es que no está totalmente rematada, ni mucho menos, pero de todas formas su estructura y su estética son realmente sublimes. Curiosamente la única estatua que existe en la fachada es la de San Julián que fue obispo de Cuenca en el siglo XII, da la sensación que los canteros eran auténticos iconoclastas.


El interior de la catedral es muy curioso en cuanto a las soluciones arquitectónicas que se utilizaron, por ejemplo las bóvedas del transpeto son rectangulares en vez de cuadradas como son el resto de las catedrales. El triforio también es distinto al de la mayoría de templos de estas características, es muy estrecho y por ello se le denomina “falso triforio” pero resulta de una originalidad y belleza extraordinarias. La girola posiblemente sea la más original y bella de todas las catedrales de España, con su formación doble separada por un conjunto de columnas que rematan en una bóveda fantástica. No podemos olvidar un sinfín de cosas muy interesantes que debemos ver dentro de la propia catedral, tales como: El coro, la capilla Mayor o Altar Mayor, la capilla de los Apóstoles con unas columnas platerescas finísimas y un retablo renacentista único, la capilla del Obispo, de San Antolín y quince capillas más, todas ellas con advocaciones a distintos santos y vírgenes a cual más interesante, conforman un conjunto sacral del interior del templo realmente espectacular. Esta catedral, como casi todas, verla en detalle en un solo día resulta un tanto complicado ya que si uno quiere detenerse ante las grandes manifestaciones artísticas que nos ofrece, por lo menos es necesario un día entero para este menester, pero hoy hemos de poner fin a esta visita así que dejamos para otra ocasión profundizar en los detalles.
Subimos hacia la parte más alta de la ciudad desde donde se puede ver a “ojo de pájaro” la artística labor de la naturaleza al conseguir las hoces del Júcar y el Huécar así como el verde paisaje lejano de la serranía.
Por sus empinadas y antiguas calles cargadas de historia bajamos hasta las famosísimas Casas Colgadas construídas en la Edad Media sobre la hoz del Huécar y que en su día sirvieron como atalayas defensivas e incluso como morada de reyes. Un puente metálico peatonal que cruza la hoz del Huécar desde la zona de las Casas Colgadas hasta el Parador de Turismo ofrece un paisaje impresionante. Merece la pena cruzarlo. Un poco más abajo nos encontramos la Torre de Mangana, resto de lo que fue en su día una fortaleza árabe y cuyo nombre ha llegado a nuestros días como uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad.
No podemos dejar Cuenca sin antes gratificarnos con la oferta cultural tan interesante que esta ciudad pone a nuestro alcance. El Museo Diocesano donde se pueden admirar tapices y alfombras típicas de Cuenca, ciudad que en su día albergó unos de los centros de confección de estas joyas textiles más importante del mundo, la Fundación Antonio Pérez con una amplia colección de arte que el artista ha ido coleccionando a lo largo de su vida, la Fundación Antonio Saura (Casa Zavala) con una interesante exposición permanente de este artista oscense uno de los más señeros representantes del surrealismo español del siglo XX, el Museo de Arte Abstracto donde se pueden admirar obras de maestros como Millares, Zóbel, Torner, Tapies, etc. y como colofón la Iglesia de San Miguel cedida por el obispado al Ayuntamiento de la ciudad y hoy habilitada como una de las salas de conciertos mejores de España.
Ponemos punto final a nuestra visita a Cuenca no sin antes degustar en cualquiera de sus santuarios de la buena mesa las excelencias de sus muchos y buenos restaurantes; pero como conozco un buen número de ellos no quiero citar nombres para evitar herir cualquier tipo de susceptibilidades, aunque lógicamente yo tenga mis propias preferencias, que las tengo.
Regreso hacia Madrid por la misma carretera que vine y como es preceptivo para mi me detengo en Carrascosa del Campo un pueblo típico de la Mancha de Cuenca en el que destaca sobre todo la Iglesia de la Natividad de Nuestra Señora, que se inició en el siglo XV en estilo gótico y a medida que se iba construyendo fue enriqueciéndose de lo nuevos estilos arquitectónicos que iban apareciendo. Destaca sobre todo la portada Sur, hoy entrada principal de estilo plateresco, con un aro conopial cuyo conjunto es de una belleza extraordinaria, también merece la pena la portada Norte de estilo neoclásico y la Oeste en gótico isabelino que está tapiada desde hace años para evitar su derrumbamiento.

Un paseo por Carrascosa del Campo resulta interesante, pese a ser en la actualidad un pueblo de poco más de seiscientos habitantes; siglos atrás tuvo un importante arraigo histórico como prueban los blasonados edificios que en el existen tales como la Casa Palacio de los Parada, la Casa Curato que hoy forma parte del Ayuntamiento y la Casa de los Escribanos convertida en casa rural, entre otros.
Antes de llegar a Tarancón me desvío a la izquierda en dirección a Uclés un pueblo que adquiere su fama por el Monasterio de Santiago de Uclés que fue sede de la Orden de Santiago.




La ubicación del monasterio se sitúa sobre un cerro que domina el pueblo y la comarca en general. En la antigüedad fue un castro celtíbero, durante la dominación musulmana fue una fortaleza árabe y al finalizar la Reconquista fue entregada a la Orden de Santiago que la convirtió en su casa matriz. Desde el siglo XII las construcciones defensivas que se habían levantado sufren una gran transformación, hasta que en el siglo XVI se inicia la construcción de lo que es el actual Monasterio en el que se definen perfectamente los estilos que prevalecen, el “plateresco”, el “herreriano” y el “churrigueresco”. El plateresco se aprecia en las ventanas orientales, en el artesonado del refectorio y en la sacristía. El herreriano se deja ver en la iglesia a la cual algunos dan en denominar como “el Escorial de la Mancha”, donde destaca el retablo mayor, el panteón, el claustro y la fachada oeste.


El churrigueresco se pone de manifiesto esplendorosamente en la fachada sur, obra del famoso arquitecto barroco Pedro de Ribera.
Doy por terminado este viaje en mi constante periplo por tierras españolas, un viaje cargado de nostalgias y de gratísimos recuerdos de Cuenca y su provincia que llevo prendida en el alma, donde durante cuarenta años por unas u otras razones he estado viajando ininterrumpidamente. Espero que en los próximos años tenga el resuello y la fortaleza física me permitan seguir perdiéndome por las calles y plazas de esta noble ciudad así como por las tierras de su provincia donde el paisaje y el paisanaje le dan un atractivo único como reza el slogan publicitario del que hablaba al principio. ¡¡CUENCA, ES UNICA!!.
Por: LUIS YAÑEZ ABELAIRA.

lunes, 30 de noviembre de 2009

MEDINA DEL CAMPO, URUEÑA, SAN CEBRIAN DE MAZOTE, Y LA MOTA DEL MARQUES. (MIS VIAJES POR ESPAÑA).

Lentamente, aunque sin pausa alguna, pero al mismo tiempo expectante, como se han de hacer este tipo de viajes, sobre todo cuando uno pretende visitar a lo largo y ancho de un solo día un número considerable de lugares cargados de historia y de belleza, lugares cuya existencia uno ha conocido a través de lo que ha leído o estudiado y sobre todo por el interés que a uno le ha despertado la ilusionante información que ha ido recibiendo de amigos que le han hablado de estas maravillas que por regla general tenemos a “tiro de piedra”, y pese a transitar con frecuencia por sus alrededores e incluso detenernos a menudo ante ellas, lamentablemente no hemos reparado en lo que hemos tenido delante de nuestras propias narices.
Empiezo diciendo que el viaje necesariamente se ha de hacer sin prisas y sobre todo de una forma expectante, y esto no lo digo por decir, sino por que con muchísima frecuencia uno pasa delante de un monumento extraordinario y si vas ensimismado en otras cosas rara vez reparas minimamente en él, algo muy frecuente que le puede suceder a cualquiera, a mi personalmente me ocurre muchísimas veces, de ahí que mi consejo para disfrutar plenamente de este tipo de viajes, uno se olvide por unas horas de sus cuitas y sus problemas y estimule el sentido de la curiosidad para captar todo aquello que los sentidos sean capaces de percibir y disfrutará plenamente de la jornada, se lo garantizo. Y a fe que si además uno es capaz de organizarse y con un mínimo de método el día puede dar mucho de si y ofrecernos sensaciones verdaderamente inolvidables. Mi preocupación no es didáctica, ni muchísimo menos, hasta ahí podría llegar, lo que realmente me ilusiona no es otra cosa que servir de recordatorio para todos aquellos que transiten por los lugares que yo he visitado y alertarles de lo que allí pueden ver y disfrutar en toda su plenitud; ese es realmente mi único interés.
Por la autopista A-6, dirección a La Coruña, aproximadamente a 150 kilómetros de Madrid, hago mi primer alto en el camino en la insigne y noble Medina del Campo. Un día de otoño soleado con una agradable temperatura que le invita a uno a pasearse por esta villa cargada de historia y en la actualidad muy dinámica y bulliciosa y con interesantes iniciativas y actividades que ponen de manifiesto su inquieto espíritu secular que la llevó siglos atrás a ser uno de los centros comerciales más importantes de España y de Europa.



Una Medina del Campo moderna rodea todo el casco antiguo a excepción del Castillo de la Mota que se yergue a las afueras de la villa, en todo lo alto de una atalaya dominando la amplia comarca como si de un expectante vigía se tratara. El castillo cuya construcción se inicia en el siglo XI, y que como fortaleza puede considerarse una de las mejores de su época, solamente el de Coca (Segovia) podría competir con este en lo que a su condición defensiva se refiere. Lo más significativo de este monumento es la Torre del Homenaje, cuadrada, de 13,5 metros de lado y con una altura de 38 metros, lo que le confiere un aspecto impresionante y al mismo tiempo aparentemente inexpugnable. El Patio de Armas con una interesante portada gótica mandada realizar por Beatriz Galindo, y que es copia de la que estaba en el Hospital de Madrid y que llevaba su nombre, y que fue instalada en este lugar por orden del Marqués de Lozoya. La Capilla de un estilo románico mudéjar restaurada recientemente, concretamente en la década de 1.970 por iniciativa del abad del Valle de los Caídos, Fray Justo Pérez de Urbel y lo cierto es que se hizo con gran sobriedad y guardando rigurosamente las líneas litúrgicas y simbólicas típicas de este tipo de templos. El Vestíbulo presenta como curiosidad la decoración hecha con una copia de la carta de Juan de la Cosa, que acompañó a Colón en el primer viaje como contramaestre y en el segundo viaje ya como cartógrafo, y que fue autor del primer mapamundi que mostraba los territorios descubiertos en tierras americanas.
La Plaza Mayor de Medina del Campo nos ofrece un monumento de lo más singular, el “monumento a la letra de cambio”, situado en una esquina de la misma y en el que una lápida reza así: “CORRIENDO LOS SIGLOS XV Y XVI QUE SEÑALAN EL APOGEO DE LAS CLASICAS FERIAS DE MEDINA DEL CAMPO, EN ESTE PARAJE DE LA PLAZA MAYOR INSTALABAN SUS BANCAS LOS CAMBISTAS-BANQUEROS DE ENTONCES. ABIERTOS AL AIRE DEL MUNDO, MEDINA FUE POR AQUELLAS CENTURIAS COMERCIALMENTE ECUMENICA Y LA LETRA DE CAMBIO CRISTALIZO AQUÍ EN SU FORMA DEFINITIVA”.

En la misma Plaza Mayor se encuentra la Colegiata de San Antolín, posiblemente el edificio histórico más importante de Medina del Campo, cuya construcción se inició en el siglo XVI y se terminó en el XVIII. La categoría de Colegiata le fue otorgada por el Papa a instancias de los Reyes Católicos, perdiendo este privilegio en el siglo XIX, desconozco el motivo.


Su estilo no guarda una unidad estilística ya que en él se entremezclan el gótico tardío y la explosión del Renacimiento en todas sus facetas y variantes. En la nave del Evangelio se pueden admirar distintas capillas con advocación a vírgenes y santos de muy bella factura. Con las bóvedas y columnas del templo merece la pena emplear un tiempo para deleitarse con lo espectacular y perfecto de su construcción. Otro detalle de interés en el atrio es el balcón de la Virgen del Populo.
También la Plaza Mayor el edificio del Ayuntamiento de Medina del Campo, construido en el siglo XVII y en cuya fachada se puede ver el escudo real y el timbre heráldico de la villa.
Igualmente en esta misma plaza, tiene su entrada el Palacio Real Testamentario de Isabel la Católica, un edificio que por sus características pone de manifiesto la sobriedad en la que vivía la reina Isabel. En la entrada una estatua en bronce de Isabel la Católica con un pié que dice: “El sueño de una reina”, el piso superior habilitado como museo en el que se pueden apreciar varias cosas, entre ellas la habitación con la cama, me imagino que supuestamente donde murió la reina Isabel, una sala con copia del testamento de la reina y otras dependencias más en las que se pueden ver los descubrimientos y varias cosas más de notable interés.




Encamino mis pasos hacia una de las villas que a mi personalmente más me gustan de toda España, Urueña, que aparte de su bella construcción y estructura el hecho de que sea considerada la más importante “villa del libro” que existe en nuestra patria y que aspira a conseguir a través de los libros un desarrollo turístico, algo que merece el reconocimiento a todos aquellos que han gestado este singular y noble proyecto. Urueña con sus calles y casas restauradas, algo que se ha hecho con exquisita profesionalidad, ha conseguido mantener su aspecto de ciudad medieval a pesar del incendio que sufrió a finales del siglo XIX y que destruyó prácticamente medio pueblo.
Conserva la mayor parte de la muralla y desde ella se aprecia una panorámica de la meseta castellana que justifica el famoso dicho, “ancha es Castilla”. Sus monumentos más importantes son la Iglesia de Santa María del Azogue, de estilo gótico-renacentista además de un intento incompleto en estilo barroco.

Fuera del casco amurallado, a escasamente 2 kilómetros antes de subir al pueblo, la Iglesia de Nuestra Señora de la Anunciada de estilo románico lombardo cuyo conjunto es de una armonía arquitectónica bellísima, aunque en el siglo XVIII se le añadió al ábside un camarín neoclásico que no deja de ser un “pegote”, aunque justo es decirlo el paso de los años con su inclemente pátina lo ha ambientado con el resto del edificio más o menos bien.




Las murallas que protegían la villa fueron construidas en los siglos XII y XIII, y se accedía a la misma por la Puerta del Azogue y el Arco de la Villa. Su conservación es muy buena. El castillo que está adosado a la misma muralla se encuentra bastante deteriorado aunque en su época de esplendor tuvo verdadera importancia como fortaleza que servía para proteger la frontera entre los reinos de Castilla y León. Pero lo que realmente me atrae de Urueña es el número de librerías que existen, creo que ninguna ciudad, villa o pueblo del mundo tiene tantas librerías por habitante como esta villa vallisoletana. Un lujo para los que viven aquí del que pueden presumir con todo orgullo. Pasearse por sus calles delicadamente restauradas que mantienen un sabor antiguo visitando sus librerías y el Museo del Libro, es una verdadera delicia. Me llamó la atención que el gentilicio de los oriundos de esta villa se les llame: “Carrasqueños”, no se la raíz ni el motivo, pero me enteraré.
Me dirijo desde Urueña a San Cebrián de Mazote con una fijación única y exclusiva, visitar la iglesia mozárabe del siglo X, que al igual que San Miguel de la Escalada fue construida por los monjes mozárabes que venían huyendo del Al-Andalus. Es una iglesia que ofrece todo tipo de comparaciones y similitudes, por ejemplo su planta es muy similar a la de Santiago de Peñalba en el Valle del Silencio en León y en ella también se pueden encontrar reminiscencias paleocristianas y visigodas, en fin todo un lujo para la vista y el descubrimiento de cosas magníficas. La restauración que se ha efectuado la han hecho francamente bien y además con sumo cuidado para que el templo no pierda esa sensación de sacralidad para lo que fue construido en su época. Los arcos de herradura descansan sobre columnas cuyos capiteles son muy variados en cuanto a la decoración, cabe incluso la posibilidad de que se hubiesen aprovechado de épocas anteriores, romanas o visigodas; aunque esto no puede asegurarse. Las entradas de la iglesia están situadas a ambos lados del transpeto que está techado con dos exedras cubiertas con bóvedas gallonadas. El ábside central en forma de herradura también está cubierto con una bóveda gallonada. Dentro de la iglesia se conserva parte de un relieve con dos personajes, que no sabría decir si en su día estuvo en esta iglesia ó fue traído posteriormente como un elemento decorativo. La verdad es que hay muchas cosas que ver y lo que si os aseguro es que la visita merece la pena. En mi caso concreto en las cuatro o cinco veces que he estado aquí, siempre me ha pasado lo mismo casi sin darme cuenta me entretuve por lo menos dos horas casi sin enterarme, mirando de un lado a otro, hacia atrás y hacia delante, arriba y abajo, con una ansiedad desmedida. Realmente esta iglesia tiene algo especial que lo retiene a uno, sin explicación de ningún tipo que justifique esta curiosa atracción que ejerce sobre el visitante. Pero existe, de verdad que existe.




Cierro mi viaje en esta ocasión visitando la Mota del Marqués, un pueblo singular cargado de historia y que no se por que extraña e inexplicable razón varios de sus monumentos más interesantes están total y absolutamente abandonados. El nombre del pueblo le viene dado por que a finales del siglo XVI Felipe II concede a Don Rodrigo de Ulloa el título de Marqués, con lo cual pasa a llamarse desde ese momento La Mota del Marqués, anteriormente se había llamado Santibáñez de Mota y posteriormente La Mota de Toro.


Sin duda alguna el monumento más emblemático del pueblo es la iglesia de San Martín, la cual está cerrada al culto desde hace varios años debido al deterioro y al riesgo que presentaba para los fieles asistir en ella a cualquier acto religioso, un verdadero peligro de accidente por posibles desprendimientos. El techado está arriostrado con cables y otros elementos para evitar su desmoronamiento. El ventanal de Coro está apuntalado ya que sino se habría caído hace tiempo. El órgano está totalmente destrozado y abandonado, posiblemente sea irrecuperable. Grietas por todas partes y abandono general que si no se le pone rápidamente remedio a la vuelta de muy poco tiempo todo se vendrá abajo; cosa que sería imperdonable que un monumento de esta categoría desapareciese por falta de recursos para su rehabilitación, cuando hay dinero para otro tipo de iniciativas pseudo culturales que no interesan absolutamente a nadie, bueno si a algunos “listos” que algo se llevarán de rositas entre las uñas, como siempre. Su trazado es gótico tardío del siglo XVI y una portada con influencias platerescas. En el interior había una imaginería de muy buena calidad, que no se si estará todavía o habrá pasado a manos de algún “mal llamado” anticuario que a lo único que se dedican a expoliar y a trapichear con todo aquello de dudosa procedencia. “La Dolorosa”, “La Virgen del Carmen”, un “Cristo Yacente” y un “Cristo de los Pobres” son las obras más significativas a las que me refiero. Otros monumentos singulares son: El Palacio de los Ulloa que hoy está ocupado por un colegio de religiosas, el Castillo en ruina total, la iglesia del Salvador lo mismo, la ermita del Cristo y la ermita de Nuestra Señora de los Castellanos que según datos fidedignos se construyó en los terrenos que un día albergaron un monasterio de la Orden de los Caballeros Teutones.
Siempre que de pasada uno circunvala La Mota del Marqués, su silueta nos ofrece el proceso de la transición que fue sufriendo el pueblo a lo largo de los siglos, en lo más alto las ruinas de lo que fue el castillo que como otros muchos se construyeron al inicio de la Reconquista y que dieron nombre a Castilla, un poco más abajo el esqueleto de lo que en su día fue la iglesia del Salvador y que hoy no es más que cuatro paredes destartaladas y una erguida espadaña que lucha denodadamente contra el tiempo resistiéndose a ser vencida por la acción demoledora de este, y ya abajo en pleno pueblo la esbeltez de la iglesia de San Martín que como ya he dicho antes solamente queda de ella eso, su impresionante aspecto de lo que un día fue uno de los templos más importantes de las tierras castellanas y que clama una urgente y rápida restauración.
El día llega a su fin, lamentablemente no da mas de si, dejo para otra ocasión lugares que por su importancia merecen todo un día dedicado a ellos, Tordesillas con su importante y dilatada historia, el Monasterio de la Santa Espina y multitud de pueblos de esta vieja Castilla que albergan tesoros monumentales de una belleza incomparable. Hago votos de promesa a mi mismo que en poco tiempo estaré de nuevo aquí trayendo a estas páginas las sensaciones de todo lo que vea y sienta por estos históricos pagos. Hasta pronto amigos.
Por: LUIS YAÑEZ ABELAIRA