sábado, 2 de mayo de 2009

OURENSE. 2-04-09. PRESENTACION DE "UN CAMINO HACIA SANTIAGO"

Son las 10 de la mañana y en compañía de José María García, José Manuel Molina (Moli) y Enrique Reyes (Kike), enfilamos la carretera de A Coruña en dirección a Ourense. Objetivo, presentar en el Foro La Región, mi libro "Un Camino hacia Santiago". José María hará de "introductor y presentador" de mi persona en la capital de la provincia que me vió nacer, donde pasé varios años inolvidables estudiando bachillerato, interno en el Colegio Calvo Sotelo y en el Cisneros, de gran tradición escolástica. Allí nos esperan un importante número de amigos míos, amigos de siempre, amigos con los que he departido aficiones comunes, inquietudes de todo tipo y algún que otro negocio. José María García, Moli y Kike, ponen de manifiesto su condición de amigos, con mayúsculas, y lo hacen porque si, porque quieren estar conmigo en un momento importante de mi vida, como es el de presentar un libro en mi propia tierra. Nunca les agradeceré suficientemente este detalle, de verdad que no.
Después de un agradable viaje, nos detenemos a comer en Allariz en un restaurante recomendado por mi paisano y gran amigo Manolo Pereira, ducho en el arte de localizar aquellos sitios interesantes donde uno pueda saborear las delicias de los productos culinarios más singulares y agradables en cualquier punto de la geografía española. En esta villa, Allariz, exquisitamente cuidada y limpia, la fama de José María García se nos puso una vez más de manifiesto, cuando paseábamos por sus recoletas calles después de un generoso y sabroso buen yantar, se nos acercó un señor muy campechano que le saludó con gran efusividad, pensamos que sería un admirador de los muchos que todavía sigue teniendo, y en este caso el personaje, que dicho sea de paso, admira y le profesa una gran amistad era un famoso y ya retirado entrenador de fútbol de primera línea, que lo fue del Betis, Español, Atlético de Madrid y muchos otros más, conocido por el pseudónimo de "Carriega", que con esa amabilidad gallega tan característica, nos invitó a su casa, nos presentó a su encantadora esposa y nos enseñó toda tu trayectoria deportiva en recortes de periódicos cuidadosamente guardados, en los que en la mayor parte de ellos compartía imágenes con José María; unos momentos entrañables que precisamente por lo inesperado resultan siempre muy complacientes; y en este caso el momento resultó realmente agradable, de verdad que si.
Nos recibió en Ourense, Arturo Fernández, responsable y "alma mater" del Foro La Región, que con su saber hacer y su denodado celo, hizo posible que la conferencia y presentación del libro fueran posibles. Gracias por todas tus atenciones Arturo, que fueron muchas y generosas.
Y ya a las 8 de la tarde, en el extraordinario marco del Centro Cultural Deputación, dio comienzo el acto, abriendo el mismo Arturo Fernández, e interviniendo a continuación José María García, que una vez más puso de manifiesto su gran capacidad para polarizar la atención de los asistentes que llenaban el auditorio y su impresionante poder de convocatoria. Dejó constancia de sus grandes conocimientos del Camino de Santiago, dijo las "verdades del barquero" a los "mindundis" de turno, se explayó con gran profusión con los temas de actualidad que interesan a todos y me regaló con su enorme generosidad una serie de virtudes y adjetivos que no creo merecer. José María es así, sinceridad, corazón, generosidad y un elevado sentido de la amistad que le confieren esa cualidad de "grande entre los grandes", y que pese a estar alejado del circuito de las ondas, su opinión merece el indiscutible respeto de todos.
Y al final yo tomé la palabra, y lo hice agradeciendo en primer lugar a Arturo Fernández su desvelo, al tiempo que le felicitaba por el éxito de como se había desarrollado todo. A continuación dirigiéndome a José María García, poco más ó menos le dije lo siguiente: "Me vais a permitir que antes de entrar en materia, exprese de una forma muy especial y entrañable mi agradecimiento a José María García, del que se excusa presentación alguna, y que para y para todos sin excepción, ha sido el referente periodístico de una larga etapa de la historia de nuestro país, en la que ha dejado su voz y sus escritos como signos de veracidad y honestidad difícilmente igualables.
Pienso que casi todos, sin excepción alguna, ansiamos su vuelta, y aunque me consta que su familia no le anima absolutamente nada a embarcarse en una nueva singladura en el complejo y siempre difícil mundo del periodismo, los que hemos disfrutado leyendo sus columnas y artículos en distintos medios escritos y hemos sintonizado la radio de madrugada para escuchar sus contrastadas denuncias, y sobre todo verdades como puños, mantenemos la esperanza de que un día cualquiera de líe la manta a la cabeza, se ponga el mundo por montera y vuelva a encandilarnos e ilusionarnos con su voz. José María, ha llegado el momento de sacudir para siempre ese marasmo y esa atonía informativa que hoy reina en la mayoría de las emisoras. Nadie cuestiona que tu has creado escuela, una escuela en la que los discípulos más aventajados se han quedado un poco rezagados, digamos que andan a vueltas con el "catón" del periodismo, de ese periodismo rabiosamente actual y puntero, del que tu has sabido hacer un verdadero arte y lo que es más difícil, has sabido portar durante décadas el estandarte de un liderazgo sobradamente merecido.
Espero y deseo, y creo que es un anhelo generalizado, que cualquier día, aparezcas micrófono en ristre, con tu peculiar e inimitable estilo y acabes con la mediocridad y sobre todo con esa vulgaridad ramplona, que no favorece nada a una profesión que hoy más que nunca necesita de profesionales como tu.
Este es el reto que hoy aquí, desde mi tierra, desde Ourense, te lanzo para que cojas ese testigo huérfano y vuelvas a liderar un terreno que te pertenece por derecho propio.
Gracias por todo José María, gracias de todo corazón por tu presencia hoy aquí, muchas gracias por tu generosa y desinteresada amistad para conmigo, tu también sabes que donde y cuando me necesites, allí estaré yo.
Y esto fue lo que dije poco más ó menos en ese incomparable marco del Centro Cultural Deputación de Ourense:
Mi recuerdo entrañable al nutrido grupo de amigos de siempre, en gran parte paisanos míos, gallegos de "pro", de los que uno se siente orgulloso por ese conjunto de nobles y desinteresados sentimientos que me ofrecen sin pedir nada en compensación, que en los tiempos que corren no es precisamente una moneda de cambio muy común y es un lujo tenerlos. ¡Vaya si lo es!.
Un Camino hacia Santiago, no es más que un compendio y una recopilación de experiencias que he vivido y saboreado a lo largo y ancho de toda la Ruta Jacobea, y que no tiene pretensión alguna por ser un referente cultural de ningún tipo y lejos de cualquier pretensión didáctica de nada, ni mucho menos, como he dicho antes no es más que una simple colección ó acopio de cosas e interpretaciones muy particulares, cosas de las que he ido extrayendo mis propias conclusiones, equivocadas ó no, pero conclusiones al fin y al cabo, cosas que me han hecho reflexionar y al mismo tiempo comprender las razones de aquellos osados caminantes, que a veces rayando en la temeridad e incluso a riesgo de perder su propia vida, se han lanzado al Camino sin miramiento de ningún tipo, guiados quizás pos esa mítica llamada de los "atlantes", tal vez por esa tradición migratoria del ser humano de dirigirse siempre de oriente hacia occidente en busca de los desconocido, quizás para descubrir y desentrañar ese ignoto más allá, quizás por la atracción de lo incierto, de lo confuso, de lo inseguro, no se por que, pero algo tiene que haber que atraiga a esos peregrinos que lo dejan todo, absolutamente todo y enfilan obsesiva y decididamente el "camino de las estrellas". Un camino plagado de dificultades y que al final las penurias y las angustias se ven recompensadas con esa alegría infinita que uno siente al avistar a la más santa y posiblemente la más excelsa y bella de todas las ciudades del mundo: Santiago de Compostela.
Allí el sombrero, la esclavina, el bordón y la calabaza, se han de ofrecer al Apóstol como un presente con el que se nos iguala a todos ante sus ojos, allí las vanidades se disipan y todo es idéntico y coincidente.
Después del ritual abrazo al Señor Santiago, al que el acervo popular ha dado en denominar "a preta", el peregrino habrá cumplido la misión que voluntariamente se había impuesto, y desde ese momento el "halo jacobeo" le envolverá durante toda su vida; y vaya donde vaya el "hijo del trueno", Santiago, le protegerá por siempre.
En mi opinión el Camino de Santiago es totalmente distinto a otros, es un camino vivo, que te embarga y me atrevería a decir, que es el más importante y trascendente que ha existido a lo largo de la historia de la humanidad, y lo que es más, ha prevalecido a través de los siglos, incluso sobre aquellos que en principio y en su día pudieran haber sido de más relevancia y de destinos muchísimo más importantes, tales como el "Camino a Jerusalén, a los Santos Lugares", a las tierras donde Cristo desarrolló su vida pública, y a cuyos caminantes se les llamó "palmeros", ó el "Camino a Roma", a la sede del representante de Cristo en la tierra, y a cuyos viajeros se les llamó "romeros". Los que se dirigen a Santiago se les llamó, se les llama y se les llamará "peregrinos", vocablo que se ha convertido en genérico y distintivo de todos los encaminan sus pasos hacia Compostela; y que al grito de "ultreya", (vamos más allá, ánimo adelante), encontrará la respuesta en otro caminante, compañero y amigo que le contestará, "et suseia", (y vamos más arriba), como mensaje de solidaridad y de apoyo que le renovará las fuerzas para seguir en su peregrinación jacobea.
Aquellos y estos que fueron capaces de trazar con su pisada firme y segura una vía importantísima, trascendental y milenaria, tanto en el terreno artístico, comercial, político, militar y sobre todo en el espiritual, han sido los artífices de que esta ruta haya cobrado cada día más pujanza y notabilidad lo largo de la historia, y que si en el Medioevo fue una "autopista de fe y de arte", estoy convencido que las futuras generaciones de peregrinos conseguirán que el Camino, con el avance de las nuevas tecnologías, alcance cotas que a nuestro entender, hoy puedan parecernos imposibles.
Es cierto que desde el anuncio de la aparición de la tumba del Apóstol Santiago, el 25 de Julio del año 813, el Camino fue en principio solo de interés religioso, pero con el paso de los años, sin perder aquel carácter piadoso, fue adquiriendo un sentido de mayor dimensión y universalidad en el que han convivido en perfecta simbiosis, el arte y el comercio, juntamente con la devoción y la mística, es decir lo "material", con lo "espiritual".
Los poderes dominantes de aquellos tiempos, es decir la iglesia y los reyes por cuyas tierras discurría el Camino, se percataron de la importancia de este flujo humano, movido y motivado por la fe, por una fe capaz de salvar cualquier tipo de dificultad, sin que nada ni nadie obstaculizase o interrumpiese su obsesiva fijación por llegar a la meta que previamente se habían, lo cual no dejaba de ser un caldo de cultivo muy apetitoso para las potestades del momento, así que tanto los unos como los otros, sin miramiento alguno, se sirvieron y utilizaron aquel ingente movimiento humano en su propio beneficio.
Desde la fraudulenta comercialización de huesos y reliquias de santos y vírgenes inexistentes, a la concesión de reconfortantes indulgencias para el espíritu y el alma, que casi le garantizaban a uno con plena seguridad "el reino de los cielos", por parte de la iglesia, como el expolio en forma de impuestos, gabelas ó portazgos que imponían los reyes de turno, dejaban a los pobres peregrinos indefensos ante estas prácticas criminales; unos y otros carecían del más mínimo pudor y no dudaban en esquilmar hasta límites insospechados la exigua economía de estas gentes, sin importarles absolutamente nada, y lo que es más consiguieron con sus viles actuaciones, que el Camino fuese en ocasiones un semillero de bribones y rufianes.
Como siempre, donde hay gentes de buenas intenciones, aparecen como por arte de magia, los golfos, los pícaros ylos oportunistas. Que le vamos hace... es consustancial con el ser humano. Aunque hoy, los indeseables se visten de tiros largos, con trajes de Milano y corbatas de Hermés y se camuflan con artes camaleónicas, pero ojo con sus mañas, su desmesurada codicia y sus intenciones, son muchísimo más taimadas y peligrosas que las de entonces; ¡que Dios nos libre de ellos!.
En su trazado inicial la Ruta Jacobea aprovechará sobre todo las antiguas calzadas romanas, como por ejemplo la "Vía Birovesca", que unía Briviesca con Astorga, de la que podemos decir que es casi la columna vertebral del Camino de Santiago, aunque también se utilizaron otras vías de menor rango aunque no por ello menos importantes.
Pero era necesario e imprescindible para que el Camino adquiriera una solvencia como tal, que se creara una infraestructura paralela a base de puentes, hospitales, hospederías, albergues, calzadas, iglesias, monasterios, amén de industrias artesanales de todo tipo, tanto en el campo alimentario como en el de los materiales de construcción, para que la consolidaran la gran Vía Jacobea que fue casi desde sus inicios. Un camino que unía todos los puntos de Europa con los confines del occidente conocido, mezclando así culturas diferentes y distintas maneras de ver las cosas.
Y es aquí donde aparecen personajes de vital importancia para el desarrollo del Camino, tales como: Santo Domingo de la Calzada, San Juan de Ortega, el Maestro Mateo, el Maestro de Jaca, los Templarios, Sancho el Mayor, los Reyes Católicos y un largo etcétera, que aportaron recursos e ideas que repercutieron notablemente en que la Ruta Jacobea fuese la más conocida y por ende la más acondicionada y modélica de todas las existentes en aquellos tiempos.
En mi libro digo que muchos son los caminos que llevan a Santiago, todos ellos muy importantes y significativos, tales como: El Camino de la Ruta de la Plata, el Camino del Norte, el Camino Portugués, etc. etc., pero sin ánimo de que nadie se sienta defraudado y ni mucho menos ofendido, yo mantengo la teoría de que el Camino como tal, solo es uno "El Real Camino Francés", los demás son "rutas complementarias", "caminos convergentes", "ramales alternativos", pero no por ello carentes de importancia, ni muchísimo menos.
Mi teoría se fundamenta en que las distintas vías que discurrían a todo lo largo del territorio francés y que iban recogiendo un ingente número de peregrinos de los lugares más recónditos de toda Europa, entraban en España por dos puntos determinados de los Pirineos, uno Somport donde llegaba la Vía Tolosana y otro Roncesvalles donde arribaba la Vía Turonense, que previamente se había fundido con la Vía Podense y la Lemovicense en Ostabat (Francia). Tanto la Turonense como la Tolosana confluían ambas en Puente la Reina (Obanos), y desde aquí hasta Santiago se le denominó "Real Camino Francés", y así se le seguirá llamando, creo yo.
Como dato curioso para aquellos que tengan la intención de hacer el Camino, les informo de las distancias, desde Somport a Santiago, 858 kilómetros y desde Roncesvalles, 772 kilómetros.
Y hablando de curiosidades, por si alguien le interesa saber las horas que se han de dormir en el Camino, según el romance popular, son las siguientes:
Una hora duerme el gallo.
Dos el caballo.
Tres el santo.
Cuatro el que no es tanto.
Cinco el teatino.
Seis el peregrino.
Siete el escudero.
Ocho el caballero.
Nueve el mendicante.
Diez el estudiante.
Once el muchacho.
Y doce el borracho.
¡Ah!, y para aquellos que tengan previsto llevar a cabo la peregrinación a Santiago alguna vez, les diré que si quieren hacerlo en Año Santo, es decir que el día de Santiago, (25 de Julio), caiga en domingo, tienen que aplicar la sucesión numérica siguiente: 6 - 5 - 6 - 11, es decir que si tomamos como referencia el próximo año 2.010, que es Año Santo Jacobeo, no volverá a serlo hasta el año 2.021, después el 2.027, el 2.032, el 2.038 y el 2.049, así que si os interesa anotar esta sucesión numérica para vuestras previsiones a la hora de peregrinar en Año Santo, hacerlo; a mi personalmente me viene muy largo y no creo estar para estos trotes a partir del próximo año. Aunque la peregrinación en si tiene el mismo valor hacerla cualquier año y en la fecha que sea.
Como no quiero extenderme más abordando los muchos temas que sugiere el Camino de Santiago, voy a tocar de una forma somera, casi de soslayo la cuestión arquitectónica en lo que a monumentalidad se refiere, puesto que pretender citar aquí las innumerables obras que jalonan todo el Camino, sería prácticamente imposible, así que procuraré sintetizar al máximo todo, en la seguridad que me dejaré en el tintero la mayor parte de las cosas.
¿Quién no se sobrecoge allí, donde el visigótico, el mozárabe, el románico, el gótico, el renacentista, el barroco, el neoclásico, etc. adquieren categoría de sublimes, y uno percibe la minúscula pequeñez del ser humano, pero al mismo tiempo se extasía viendo de lo que ha sido capaz de crear la propia mano del hombre?
¿Quién no se queda absorto ante la catedral románica de Jaca, ó embelesado en el Monasterio de San Juan de la Peña, ó prendado de la magia de la ermita de Nuestra Señora de Eunate, ó rendido ante la majestuosidad de la Catedral de Burgos, ó perplejo ante la belleza de la iglesia románica de San Martín de Tours en Frómista, ó asombrado ante el esplendoroso Arco de Carlos I en Sahagún, ó maravillado ante la catedral gótica de León y el románico de la Basílica de San Isidoro de la misma ciudad, sin olvidarnos de la eterna Astorga antes de trepar a lo más alto de Foncebadón, con su Cruz de Ferro, y precipitarnos en la frondosidad del Valle del Bierzo cuya capital Ponferrada nos recibe con su imponente castillo templario que nos relata la incansable búsqueda del Santo Grial, y desde aquí a modo de escalada encaramarnos O Cebreiro con sus típicas "pallozas" que nos hablan de un pasado celta, y ya cuesta abajo dirigirnos a Samos y Portomarín con muchas prisas por llegar al Monte del Gozo, desde donde avistamos por primera vez la ciudad del Apóstol, y desde aquí todo es alegría en cada recodo del corto camino que nos queda para llegar a la más excelsa y sublime de todas las ciudades del mundo, Santiago de Compostela, y por el complejo entramado de sus rúas desembocamos en la extraordinaria e incomparable Plaza del Obradoiro, delimitada por la Catedral, el Hostal de los Reyes Católicos, el Colegio de San Jerónimo y el Palacio de Rajoy. Nuestra primera visita es a la Catedral, y antes de acceder a ella, nos arrodillamos ante el parteluz del inigualable Pórtico de la Gloria. posamos la mano derecha en el "tronco de Jesé", donde millones de peregrinos han dejado las huellas de sus dedos, y dando los tres cabezazos de rigor "O santo dos Croques", y con el agradable y penetrante olor a incienso que despide el "Botafumeiro·, sabiamente manejado por los "tiraboleiros", nos dejamos embargar por el recogimiento al que nos incita la penumbra del interior de la Catedral, para llegar sin demora a darle el abrazo al Señor Santiago, que nos ha protegido durante todo el Camino.
Y ya en la ciudad del Apóstol, molido físicamente y pletórico de espiritualidad, pasearse por ella y recrearse con todo lo que nos ofrece en cada uno de sus innumerables rincones, es un privilegio que solo los que lo han llevado a cabo, saben de sus excelencias y de lo gratificante que resulta.
Y a modo de epílogo quisiera dejar constancia de que este libro "Un Camino hacia Santiago", no recoge más que una pequeñísima parte de los mil y un secretos, anécdotas, historias y monumentos que jalonan esta secular Vía. Muchos no constan en él, y no lo he hecho por una omisión premeditada, otros quizás si por un descuido más ó menos intencionado y algunos más por dificultades de una interpretación con visos de veracidad ó autenticidad, pero que para mi me han resultado poco menos que incomprensibles, de ahí que ni siquiera los mencione.
El Camino de Santiago es misterioso y a veces inexplicable, y aunque te da claves para descifrar los enigmas, muchísimas veces estas discurren por un terreno esotérico que las hace incomprensibles ó de difícil acceso, y que solo se transmiten a minorías selectas de "iniciados" que guardan celosamente su secreto. ¡Lástima no conocer el secreto de "arcano" que nos permitiese descifrar las incógnitas que nos acompañan permanentemente!; si lo conociéramos quizás tendríamos en nuestras manos la "piedra filosofal", el "elixir de la vida", que daría respuesta a casi todas nuestras dudas.
Y no quiero terminar esta conferencia sin tener un cariñoso recuerdo a muchas personas a las cuales me han unido y me unen fuertes lazos de amistad y de agradecimiento, personas con las que he sintonizado en un ansia y en un afán común por el Camino de Santiago, personas con las que he departido muchas horas hablando de la divino y de lo humano, compartiendo las mismas ilusiones y haciendo proyectos que seguramente nunca verán la luz, ideas irrealizables, posiblemente por que no eran más que el producto de nuestras mentes ilusionadas, pero que nos hicieron sentir felices y a gusto en ese momento, y nos obligaba a juramentarnos para nuevas citas en fechas posteriores, sin otro interés que el de volver a vernos y fundirnos en un fraternal abrazo. Y lo hemos hecho, vaya si lo hemos hecho...
No olvidaré jamás a Don José María Alonso, párroco de San Juan de Ortega (Burgos), que nos dejó el 25 de Febrero del 2008, al que todos conocimos como el "cura de las sopas de ajos", con el que tuve la enorme satisfacción de departir no pocas charlas de sobremesa, después de haber degustado las excelencias de ese plato tan castellano y al mismo tiempo tan jacobeo, y que nadie ha sido capaz de igualarlo. Y mi cariñoso recuerdo a la familia del Corral Font, con Don Julio a la cabeza, con sus noventa y tantos años, y su hija Leonor y su esposo Antonio, que siempre que paso por Sahagún, amén de visitar a la Virgen Peregrina, la famosa "Roldana", la más peregrina de todas las vírgenes del Camino, pero que nunca ha peregrinado a Santiago, me detengo a saludarlos y departir con ellos unas horas que siempre me resultan gratísimas y de lo más reconfortantes.
Y a otros muchos amigos y compañeros del Camino, que los tengo y con los que disfruto de su compañía en mi continuo deambular por esta Ruta Jacobea, para todos ellos mi recuerdo más entrañable y afectuoso.

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