viernes, 19 de junio de 2009

A LA TIA FELISA

El 29 de Mayo del año 2009, en una iglesia sencilla, blanca y de estilo modernista del Badajoz que la vió nacer, Felisa García Mora, la tía Felisa, la bondadosa, la que todos sin excepción alguna hemos querido, nos ha dicho adiós, y lo ha hecho como los seres de corazón puro, de sentimientos nobles, de talante digno, en silencio, sin previo aviso, como los grandes, sin dar cuartos al pregonero, de puntillas, sin ocasionar molestias, como lo hacen aquellas personas que no han hecho otra cosa que consagrar su vida a hacer grata la existencia de los demás, que han derramado a corazón abierto ingentes dosis de generosidad y cariño sin pedir nada a cambio.

Incluso en los instantes cruciales que separan la vida de la muerte, ha sido fiel a su consecuente y limpia trayectoria que ha presidido todos y cada uno de los momentos de su existencia, de una existencia cuya vida ha estado jalonada de grandes virtudes que siempre la han adornado, la nobleza, la generosidad, la esplendidez, el denuedo, el desinterés y sobre todo la "bondad"; una bondad que ha sido su estandarte a lo largo de toda su vida, la seña de identidad que la ha caracterizado y que ha calado eterna y profundamente en el corazón de los que la hemos querido.
Es verdad que de los muertos siempre se habla bien, ó por lo menos se procura no hablar mal, pero de la tía Felisa, todos sin excepción alguna han hablado con deferencia y consideración, ella se hizo merecedora de todo y supo ganarse el respeto y la admiración de los que la conocieron, unos y otros glosaron sus virtudes mientras vivió, y en la hora de su adiós, nadie ha regateado ni una oración, ni una lágrima preñada de sentimiento en recuerdo de lo que fue, una gran mujer. ¡No podía ser de otra manera!.
Sus seres queridos, los más cercanos como el tío Gogui su esposo, sus hijos Felisina y Goguito, sus nietos, su yerno, su nuera, sus hermanos y todos nosotros, los que la hemos querido nos hemos quedado huérfanos de su cariño, doloridos por su pérdida; pero estoy seguro que allá donde esté, sea donde sea, nos tutelará y nos protegerá siempre, como a ella le gustaba hacerlo, y dejará caer cada mañana sobre nuestros corazones gotas de una inmensa ternura que tan generosamente supo repartir mientras estuvo entre nosotros.
Me gustaría esculpir con letras de oro en el firmamento, un eterno recordatorio, para que el sol del amanecer golpee secularmente contra él sus primeros rayos de luz y vida, evocándonos día tras día, el vacío de su ausencia y su recuerdo perpetuo e imperecedero, prueba inequívoca de que supo sembrar generosamente la simiente del cariño y recoger ahora desde la otra vida el fruto germinado y merecido de la correspondencia de todos los que tuvimos la inmensa satisfacción de quererla.
Allí donde los luceros se impregnan de luz, la han esperado prestos para acogerla entre sus brazos, su padres, su hermano Vicente y su hermana Filo, y algo tramarán entre todos para que a los suyos no les falte de nada, , los García Mora siempre fueron muy "enrreaores", y como además han sido buena gente, tienen alguna que otra ventaja para solicitar del Todopoderoso la prerrogativa que les permita desde la otra vida seguir repartiendo a manos llenas la bondad que todavía les ha quedado en el fondo de sus corazones.
Descansen en paz.
LUIS YAÑEZ ABELAIRTA, su sobrino.

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